Opiniones

El Receso de la Economía Escolar y su Repunte al Reabrir el Año Lectivo

Por Carlos Ricardo Fondeur Moronta

El sofocante calor agudiza, ralentiza, el desenvolvimiento normal de la sociedad que, siendo la República Dominicana un país en el “mismo trayecto del sol”, las gentes no se acostumbra a ver el verano como tal, caluroso, seco hasta la saciedad, lluvioso hasta el  cansancio, pero hermoso en su esplendorosa continuidad de la primavera, que nunca termina y la economía se centraliza en áreas techadas o turísticas.

Durante la permanencia del calor, nuestros vástagos más pobres se quedan en sus casas, otros van a los campos de sus ascendentes, algunos van a los poquísimos ríos y arroyos, donde la duda por las basuras y la contaminación son menores que en otros, mientras, los más beneficiados con la calidad de su nota de la escuela y su nivel económico, viajan por otros países, casi siempre a la ciudad de Nueva York, en los Estados Unidos. Las líneas aéreas son las beneficiadas. El tránsito vehicular se convierte en el medio de transporte óptimo, por el abrasante sol que nos consume en las calles hasta la última gota de agua. Se venden más los refrescos, las cervezas y el agua embotellada.

La Escuela es una Fábrica que Genera Trabajo y Dinero.

La escuela mueve un entramado mercantil enorme, ya que la economía escolar es el aditivo más fructífero de la economía nacional. Mientras los niños y jóvenes se encuentran de vacaciones, dejan de funcionar temporalmente los negocios dedicados al avituallamiento de nuestros planteles escolares y todo el sistema de educación.

Los taxistas, los “moto conchos”, los vendedores ambulantes que se colocan en áreas especificas alrededor de los planteles y que venden productos que adquieren en su hora de “recreo” o descanso los estudiantes, un tiempo intermedio cuyo valor es motivo de salir corriendo de las aulas, donde los infantes y jóvenes se reúnen para compartir, hablar, saltar y hacer diabluras  propias de ésa época gloriosa que luego recordamos sonrientes de cuantas travesuras se nos antojaban en esos tiempos postreros.

Cada año y tomando en cuenta el factor de la situación internacional y desastres naturales en el país, la economía fluctúa entre positivo y negativo, valoración dada por los economistas, de acuerdo con su criterio particular de hacer las estimaciones. La economía se mueve basada en situaciones. Sin embargo, la economía de la Republica Dominicana está repuntando, aunque nunca en la apreciación que da el gobierno. Muchas inversiones en el sector privado provienen de fuentes poco confiables, que el sistema económico local no acepta como positiva, debido a que un poco más adelante, suelen explotar en situaciones legales y bancarrotas por malas administraciones. El dinero mal habido suele escabullirse por la falta de criterio profesional, ya que provienen de fuentes ilícitas comprobables y otras de fortunas iníciales dudosas.

La economía generalmente presenta un repunte, aún con las condiciones adversas, como la pandemia de Covid19, en los meses finales del año, entre noviembre y diciembre, que son el tiempo cuando ya nos preparamos para las festividades navideñas, el cambio de la temperatura y ambiente festivo y continúa con la llegada masiva de dominicanos de la diáspora, la recepción de divisas de manera institucional, como son los bancos, empresas y entidades tenedoras de impuestos y las donaciones familiares que nunca faltan, para lograr poner en la mesa el 24 de diciembre la tradicional cena navideña y los juguetes para los niños y niñas.

En el año 2022, la actividad económica presentó un balance positivo de 1.1 % en su primer trimestre, que incluye los dos primeros meses de euforia económica y el gasto público y privado se dispara, favoreciendo la circulación de divisa que se mantiene disponible para los pagos del Banco Central y la adquisición de bienes y servicios para la industria, el comercio y la agricultura. El déficit fiscal se ubicó en -0.8 % del producto interno bruto, un porcentaje privilegiado respecto a la valoración de las economías de países históricamente con balance comercial estable.

Los meses siguientes, hasta julio, la balanza comercial presenta un cuadro positivo, a pesar de que se han perdido contratos internacionales ocasionado por un mundo convulsionado e inestable. Muchos productos de la canasta básica subieron obligatoriamente de precio en perjuicio de una clase pobre prácticamente desahuciada y de una clase media en ascendencia, con sus altos y bajos, pero en subida, debido más a las inversiones del sector privado en el renglón de la construcción, los proyectos habitacionales del gobierno central y de las inversiones en el sector eléctrico llevadas a cabo por empresarios dominicanos y extranjeros en la provincia Pepillo Salcedo (Manzanillo) y el crecimiento del sector turismo, debido a los conflictos bélicos en algunas partes del mundo, lo que ha llevado a que la temporada alta del turismo local y extranjero obtenga un repunte, aún con el calor sofocante, pero menos abrasador que en la mayoría de los países europeos y de Oriente Medio, donde lagos y ríos antes caudalosos e históricos se han secado.

El  2022, el producto interno bruto tuvo una expansión de 4.8%  y en los meses de enero a julio del presente 2023, frente a las adversidades y contracorriente, la economía creció un 1.1%, esperando que al final de año, los indicadores económicos nos coloquen en un 4,3% o más, para mantener su status de la octava economía de América Latina y las más estable y grande de centro América y del Caribe.

Ya nos preparamos para el inicio de las clases y las instituciones del gobierno se apertrechan adquiriendo las tablets, mochilas, uniformes, las ayudas directas a los padres de los estudiantes y con ello se realizan grandes compras de materias primas, alimentos, se condicionan los planteles y se agilizan las construcciones y todo concluye en un movimiento del capital que provee de oxigeno a nuestra economía.

En mi artículo UNA MENTIRA DICHA MILES DE VECES, publicado en varios medios de comunicación del país, expresé mi inconformidad con las terminologías grandilocuentes de las autoridades monetarias dominicanas acerca de que nuestra economía se mantiene estable debido a factores de profesionalidad y manejo de los recursos económicos por parte de los encargados  de su manejo y no tomaron en cuenta la fiabilidad, la estabilidad de una riqueza expresada en edificios y empresas, que provienen claramente de la oscuridad.

Carlos Ricardo Fondeur Morontacarlosricardofondeurmoronta@