Mario Rivadulla
A muy escasas semanas del Operativo Sorpresa efectuado por la Policía Escolar en el principal centro secundario de Bonao, donde en las mochilas de un buen número de alumnos se ocuparon diversos tipos de armas blancas, se produce una situación similar en los liceos Ulises Francisco Espaillat y Herminia Pérez, de Santiago. Durante las sendas incursiones de las autoridades en la tanda vespertina de ambos fueron incautados 2 machetes, 4 puñales, cinco navajas y 20 tijeras, que no eran precisamente para ser usadas en labores de costura. En adición, varias porciones de marihuana. Todo este material, tan reñido con los fines escolares, fue arrojado a los pasillos de ambos planteles, por lo que no hubo detenidos, aunque no sería del todo difícil dar con los posibles propietarios tanto del arsenal bélico como de la droga, que seguramente tienen un conocido historial protagónico de violencia en esos ámbitos.
¿Casos excepcionales dentro del sistema de educación pública de la Ciudad Corazón? En lo absoluto. Se reporta que al menos en unos veinticinco centros de enseñanza de la urbe cibaeña se producen frecuentes riñas, donde salen a relucir las armas blancas y aún, en uno que otro caso, alguna de fuego.
Tampoco se trata de una situación limitada a Bonao y Santiago, las dos ciudades donde se han registrado estos casos que han salido a la luz pública. Por el contrario, Un estudio que abarca los años 2009 y 2010 llevado a cabo por el Ministerio de Educación sobre conducta de los alumnos en el tramo de 14 a 18 años, cuyos resultados se han venido divulgando, revela que tres de cada diez alumnos se han visto enfrascados en una o varias riñas violentas en los últimos doce meses. Se trata por consiguiente, de una conducta ya muy generalizada que de seguro irá en escala creciente si no se le pone remedio.
La misma investigación llevada a cabo por la cartera docente ofrece otros datos muy reveladores, como es el alto porcentaje de consumo de bebidas alcohólicas y de drogas en el nivel secundario. Más todavía, la temprana práctica de relaciones sexuales que alcanza a más de un 65 por ciento en el caos de los varones y de casi un 31 por ciento en el de las hembras. Explica en buena medida la gran cantidad de parturientas adolescentes y menores de hasta apenas solo once años, que reciben tanto las Maternidades de La Altagracia y Los Mina y las de otros hospitales públicos en el resto del país.
El problema de la violencia en las escuelas públicas está asociada, entre otros factores, a falta de orden en las aulas donde muchos maestros no saben o no se atreven a imponer la disciplina posiblemente por temor a ser agredidos, como a carencia de interés y responsabilidad en una gran cantidad de padres que se desentienden del compromiso compartido que significa la educación de los hijos. Ni se ocupan de si sus vástagos van o no a clases, ni sus niveles de aprovechamiento ni su comportamiento en las aulas.
Evidente que la situación no se resuelve con simples y ocasionales incursiones de la Policía Escolar. Las razones y las soluciones son mucho más complejas y entrañan una verdadera revolución docente en el país que va desde la escuela hasta el hogar, desde el alumno hasta sus progenitores y, desde el Ministerio de Educación hasta contar con profesores con capacidad suficiente no solo para impartir una enseñanza de calidad, sino de imponer la disciplina en el aula y garantizar un clima de seguridad y sosiego. Un reto enorme, sin dudas, pero inevitable y más difícil de superar mientras más se dilate enfrentarlo.
TELEDEBATE. Telefuturo, Canal 23. «teledebate@hotmail.com»
Lunes 16, 05, 11
2011-05-17 12:48:53