Cumplirá un año el relanzamiento de la Comisión Mixta Bilateral, que hicieran en Limonade, el Presidente Preval y el Presidente Fernández. Nunca se reunió, en es período, ni se confirmó en Haití la Secretaria Ejecutiva Paritaria, que debería coordinar las competencias insulares de la Comisión Mixta Bilateral.
Sigue siendo una demanda inexistente para el Estado, la Sociedad y para la clase política haitiana. Les conviene el modelo de fuerza demográfica y geográfica que ejercen sus nacionales como poder político, social y económico, sobre las instituciones, los poderes públicos y sobre los órganos operativos del Estado.
Entiende el Presidente Fernández la urgencia operativa de esta Comisión y, por tanto, se la exige al Presidente Martelly, en su toma de posesión, en virtud de las dos modalidades, en lo institucional y en lo organizativo, Puesto que sería una herramienta binacional para resolver problemas como el cólera, la inmigración irregular, la evasión fiscal, tanto tributaria como arancelaria, superior a los US$250 millones de dólares anuales, en los dos Estados, pero, también para establecer las pautas de un comportamiento político, jurídico y social, que alcance reconocimiento de las dos naciones.
Serviría esta modalidad organizativa de la Comisión Mixta Bilateral, para fijar el estatus que llevan implícitas las funciones de poder político, pero sería la unidad estable y ordenada de todas las políticas públicas de los Estados de caras a la realización de un proyecto insular conjunto.
Proporcionaría esta unidad organizativa la posesión de recursos económicos, poblacionales, tecnológicos, educativos, sanitarios, comerciales y un sistema de producción y de distribución potente, porque aportaría una cartera de consumidores vigorosa y organizada, en la región.
Sería la forma organizativa un poder objetivado y estructural que, sin embargo le permitiría a Martelly, a la Minustah y a la Comisión para la Reconstrucción, hacerse con dos metas políticas concretas: Conseguir que el nuevo Gobierno alcance el poder político interno, al ordenar las recaudaciones impositivas y arancelarias, que ganaría con las transferencias técnicas y tecnológicas de la experiencia dominicana, y conseguir que el sistema político haitiano se transforme en una expresión de poder estatal.
Dejarían de ser los partidos políticos haitianos, esas dramaturgias confusas, entelequias ignoradas por los ciudadanos y la mayor fuente y razón de exclusión de los procesos de desarrollo, de construcción y de reconstrucción institucional, política y democrática, que cunde en toda la sociedad haitiana.
Apuestan los políticos haitianos, con la Comisión Mixta Bilateral, a toda suerte de intrigas, de comisiones y compromisos oscuros, de promesas y de amenazas antidemocráticas, con los votos de los haitianos, así el grupo Preval ha logrado constituir la trágala partidista y corporativa que daña, contamina y traba la representatividad democrática, desde el año 2000 hasta hoy. Jean-Marie Cherestal, el valiente y eficiente Ex Primer Ministro Haitiano, trató de romper con este nudo de víboras que ha tejido el sistema político Aristide ? Preval, en Haití.
Evitaría la Comisión Mixta Bilateral el caos y el desorden que hoy se vive en el siniestro paso fronterizo de Jimaní y el verdadero mal paso, con las Oficinas de Migración, de Aduanas y muchos almacenes anegados por las aguas, mucho más crecidas del Lago, que ya ha inundado las Oficinas Públicas, de reciente construcción. También se pudiera evitar la muerte de dos médicos haitianos quienes murieron incinerados por la violencia electoral, en Belladere.
Crearía la Comisión Mixta Bilateral un estatus insular que le proporcionaría autoridad en toda la isla. Desde luego, Un concepto cualitativo nuestro, sin que, jamás, se pudiera entender como conclusiones descriptivas de esta comisión, sino, que a partir de los altos y bajos en su aplicación y jerarquización administrativa. Muy a pesar de su urgencia en la lucha contra la epidemia de cólera.
Azota esta emergencia sanitaria a las dos naciones, con más de 7,483 víctimas y más de medio millón de infectados en Haití, les remito a los informes de los centros cubanos y de las agencias voluntarias que han instalado campamentos y clínicas móviles para atender el cólera, en los campos y en las montañas donde aún 8 meses después de la epidemia esperan la presencia de un representante sanitario haitiano.
Destacamos la ayuda de muchas organizaciones y países que, como Corea, Taiwan, Japón, Israel y otros, han hecho un gran aporte a la contención de esta tragedia sanitaria y humanitaria, sin mucho amarillismo noticioso y periodístico. Por medio de donaciones a iglesias, a clubes de servicios como el Club Rotario, y el Club de Leones y patronatos de damas voluntarias en esa nación.
Insistimos en la versatilidad simbólica de la Comisión Mixta Bilateral, en estos momentos, por su vinculación con las dos sociedades y por los recursos transversales que muy bien pudieran servir para la eficacia de los mecanismos democráticas, burocráticos y de conocimientos, que, en todo caso, ameritan una estrategia adecuada para transformarse en un poder político directo e inmediato. Que evite los choques entre los sindicatos choferiles y las agresiones de militares y de oficiales aduanales y de inmigración dominicana, contra comerciantes y ciudadanos haitianos en los pasos fronterizos.
Designar al contable y tenedor de libros, al empresario Daniel Rouzier, sin entender que la primatura haitiana es un poder, pero, además es una autoridad política, y por consiguiente amplía el poder de quien recibe este cargo, porque aumenta su capacidad de influir en la sociedad, resultará a la postre una tarea difícil para Martelly, por el poder que tendrá para alterar las reglas ocultas de juego, de fijar las agendas públicas y de disponer o de construir nuevas redes de relaciones, tanto nacionales como internacionales.
Por: Fernando SIBILIO
7 de Junio, 2011.-
2011-06-08 20:28:33