Mario Rivadulla
Sin temor a exagerar: gran parte de los problemas que confronta el país tienen su raíz en la falta de cultura y ésta, a su vez, en una educación deficiente o simplemente, inexistente que afecta a una buena parte de la población. De ahí, la importancia de insistir en la necesidad de mejorar de manera significativa y con sello de máxima urgencia el sistema docente nacional, muy alejado hoy de lo que aún mínimamente debiera ser.
El tema no da margen para especulación. Las evidencias son contundentes. Sobran estudios llevados a cabo con rigurosa profesionalidad para evidenciar esa penosa realidad, así como referencias que demuestran de manera palpable cómo sociedades de nuestro nivel han podido sustentar y alcanzar niveles aceptables de progreso y bienestar, basados precisamente en el énfasis que han puesto en lograr una educación masificada de calidad y en el interés sostenido, esfuerzos y recursos dedicados a ese propósito.
Esta misma semana, bajo los auspicios del Programa de Promoción de la Reforma Educativa (PREAL), de Acción por la Educación (EDUCA) y el CIEDHUMANO de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra se divulgó un nuevo e importante estudio sobre la penosa realidad educativa presente en que andamos sumergidos y de la que urgimos salir, si queremos que progreso y bienestar sean algo más que ahora mismo palabras carentes de verdadero sentido.
El estudio en cuestión estuvo enfocado en establecer la relación entre costo por estudiante y resultados positivos obtenidos. Así, tenemos que ahora mismo el promedio por estudiante de escuela básica es de tan solo 309 dólares anuales frente a los 451 que promedia en un colegio típico de clase media. La brecha entre ambos se manifiesta en los resultados alcanzados entre uno y otro. ?
Esto, vale aclarar sin embargo, no significa necesariamente que el nivel docente logrado por el último sea el mínimo indispensable. Lo cierto es que la educación dominicana, tanto pública como privada, deja bastante que desear y así ha quedado de manifiesto una y otra vez, en cada oportunidad que es sometida a mediciones regionales comparativas en que quedamos de manera obstinada en un preocupante y vergonzoso último lugar.
La investigación a que hacemos referencia y cuyos detalles y explicaciones complementarias corrieron a cargo de su autor el licenciado Jeffrey Lizardo, investigador asociado de FLACSO al grupo de comunicadores que asistimos al encuentro, determina no solo que los recursos que destinamos a la educación están muy debajo del mínimo requerido, de hecho apenas algo más de la mitad del 4.09 por ciento del Producto Interno Bruto que se fijó como meta el Plan Decenal de Educación para este año. En adición, los insuficientes fondos que recibe el sistema docente están muy mal distribuidos. El resultado es muchas menos aulas de las requeridas, pobre infraestructura de las existentes, escasez de equipamiento y material gastable para una adecuada enseñanza.
A lo anterior hay que agregar la carencia de vocación y mínima preparación por parte de un elevado número de profesores, muchos de los cuales exhiben como único atributo un título precariamente obtenido, que arropa su incapacidad para la enseñanza y pobreza de conocimientos. Axiomático que la calidad de la educación, jamás podrá ser superior a la calidad del profesor. En nuestro caso, la veraz contundencia de esa verdad ofrece incontables evidencias.
El país necesita otorgar mucho apoyo a la formación de recursos humanos capacitados profesional y técnicamente, pero también revestidos de los valores indispensables para ser ciudadanos responsables y solidarios. El camino ni es secreto ni está vedado. Se llama educación. Una educación de calidad, para lo cual resulta indispensable un mucho mayor aporte de recursos adecuadamente distribuídos.
Hoy no contamos ni con lo uno ni con lo otro.
TELEDEBATE. Telefuturo. Canal 23. «teledebate@hotmail.com»
2011-06-19 16:36:50