Por Victor Grimaldi
El Partido Revolucionario Dominicano es la Diosa Madre del partidismo
político dominicano vigente. De sus entrañas, como lo escribió una vez
uno de sus fundadores, Juan Bosch, nació el Partido de la Liberación
Dominicana.
Hoy el PRD y el PLD reinan en el escenario político dominicano, y
tanto es así que los demás partidos registrados en la Junta Central
Electoral buscan cobija bajo las sombras de esas dos fuerzas políticas
nacionales.
El PRD fue fundado en La Habana, Cuba, por un grupo de exilados
dominicanos que buscaban crear una alternativa a la Dictadura de
Rafael Trujillo instalada desde 1930 en Santo Domingo.
Trujillo, político y militar, alcanzó el poder con la complicidad de
las divisiones de las fuerzas políticas, si bien su principal sustento
de apoyo original fueron los restos del Partido Nacional del
Presidente Horacio Vásquez, quien proclamaba que el pichón de dictador
era como un hijo suyo. Finalmente su protegido se confabuló con sus
enemigos para desplazarlo del poder.
Con el tiempo, algunas de las personas que originalmente apoyaron a
Trujillo se fueron al exilio y decidieron fundar el PRD. De modo pues
que nos atraveríamos a decir que, así como el PLD nació del vientre
materno del PRD, este partido surgió de mismas entrañas del aparato y
tradiciones políticas dominicanas que originaron a Trujillo.
Esa es una realidad de la vida dominicana, de nuestra vida social, que
se relaciona como una palabra que se ha dejado de mencionar en nuestro
medio: la dialéctica.
Pues bien, resulta que el PLD, como escribió Juan Bosch, se engendró
en el útero del PRD y salió a la vida pública el 15 de diciembre de
1973 en un acto en el cual estuve presente en mi calidad de cronista
político del vespertino La Noticia.
Para entonces, a 34 años de su fundación, el PRD apenas había
gobernado los siete meses desde el 27 de febrero al 25 de septiembre
de 1963 del gobierno presidido por Bosch.
El trujillismo y el balaguerismo que heredó el apoyo de sus fuerzas
sociales, organizadas mediante un instrumento denominado Partido
Reformista, llevaban a finales de 1973 más de 40 años manejando el
Estado dominicano.
La situación cambió a partir de 1978, cuando el Partido Revolucionario
Dominicano accedió al Poder llevando a Don Antonio Guzmán a la
Presidencia de la República. Le siguió desde 1982 a 1986 el Presidente
Salvador Jorge Blanco.
El PLD se desarrollaba, conseguía diputados, síndicos y senadores con
el liderazgo de Bosch siempre en esos años.
Luego vino el retorno de Balaguer al Poder y la crisis electoral del
1990, hace ya 21 años.
En 1990 se contaban 20 años del momento en que Juan Bosch había
retornado al país luego de salir en noviembre de 1966 hacia Europa
tras los acontecimientos de 1963 (golpe de Estado) y 1965 (guerra
civil e intervención militar norteamericana), acontecimientos que
dividieron la Sociedad Dominicana luego de la desaparición de la
Dictadura de Trujillo en 1961.
En este año de 1990 de era muy profunda la división del PRD entre
jorgeblanquistas, peñagomistas y majlutistas, mientras que el PLD
dirigido por Bosch había crecido y erosionado la fuente de votos del
PRD del que fue fundador y maestro político, favoreciendo antes que
Balaguer pudiera retornar al Poder en 1986.
En 1990, si se analizan las estadísticas electorates, se ve que
Balaguer pudo quedarse en el Poder gracias a que Majluta, Peña Gómez y
Bosch fueron candidatos por tres partidos distintos que se originaron
en la división de un PRD que 20 años antes estaba unido y era la
amenaza o la opción en capacidad de sustituir al balaguerismo.
Las divisiones del PRD ayudaron a Balaguer a mantenerse en el Poder
tanto tiempo (los 12 años de 1966 a 1978 y los 10 años de 1986 a
1996). El odio y la confrontación entre perredeístas y peledeístas era
grande. Bosch detestaba a Majluta, y a Peña, originalmente debido a
motivaciones políticas que se convirtieron luego en dispustas que
llegaron a tocar temas personales.
Balaguer pudo ganar en el 1990 por esa división. No había tampoco
segunda vuelta entonces. Irregularidades y denuncias de fraude hubo en
1990 como siempre, pero no fueron las que determinaron el resultado,
como se demuestra en el Informe preparado por el ex-presidente de
Estados Unidos Jimmy Carter que fue presentado hace veinte años sobre
aquellos comicios controversiales.
Carter retornó luego en 1996 a verificar el proceso electoral durante
la primera vuelta consignada en la reforma constitucional de 1994.
El 1994 ya había sido escenario de otra crisis electoral con serias
denuncias de fraudes tras unos comicios en los cuales el PRD con José
Francisco Peña Gómez como candidato presidencial recuperó buena parte
de la fuerza electoral anti-balaguerista. Nuevamente, como en 1990,
los votos que obtuvieron Bosch y Majluta le hicieron falta al
contendiente principal para derrotar a Balaguer, a quien se le conminó
en definitiva a dejar el poder en 1996 por el acuerdo que produjo la
reforma de la Constitución de la República que regía desde que Él
inició su período de 12 años en 1966.
Si se estudian con objetividad estos procesos políticos nuestros,
encontramos entre las ironías de la historia que en el año 1996
Balaguer es quien decide el triunfo de Leonel Fernández y el PLD
frente al PRD y Peña Gómez. Había ya otro precedente de 34 años antes:
Se dice que el 20 de diciembre de 1962 las fuerzas del balaguerismo
fueron determinantes en el triunfo de Bosch contra la Unión Cívica de
Viriato Fiallo, el hombre que prometía castigar ??con el látigo?? a
todos los ex-trujillistas.
Balaguer y Bosch discreparon a lo largo de sus carreras políticas,
pero tuvieron coincidencias importantes también en varias ocasiones.
Para el retorno de 1986 de Balaguer a la Presidencia de la República
se pusieron de acuerdo en sacar al PRD del Poder. Revisando la prensa
de la época se evidencian esas combinaciones tácticas.
En 1990 las heridas políticas que había entre Majluta, Peña y Bosch
-resultado de 17 años de ataques e insultos-, les impidieron ponerse
de acuerdo para unidos presentarle al país una opción distinta a la
que representaba Balaguer. Si se suman los votos del PRI de Jacobo
Majluta, los del PRD de Peña y los del PLD de Bosch dan un 64 por
ciento aplastante. Solos, ninguno superaba a Balaguer. Esa es la
verdad que durante mucho tiempo no se le ha explicado y se le ha
ocultado al Pueblo Dominicano sobre lo que pasó entonces.
Bueno, para concluir, la verdad es que el PRD logró volver al Poder
con Hipólito Rafael Mejía Domínguez en el 2000, sustituyendo al
Presidente Fernández, que volvió en 2004 y concluye el año próximo dos
nuevos períodos gubernamentales.
Ambos partidos, provenientes de las mismas entrañas, tienen 12 y 12
años de experiencias cada uno en el manejo de la administración del
Estado dominicano. Dominan el escenario nacional.
En el 2012 se han de enfrentar Hipólito Mejía y Danilo Medina, como
representantes de ambas fuerzas, cabeza a cabeza, caco a caco, como se
diría en una conversación de nuestro humilde pueblo.
Si se tratara de una tragedia griega, diríamos que es una guerra de
familia, entre padre o madre e hijo.
Roma, jueves 16 de Junio 2011.
2011-06-19 17:21:58