Opiniones

EL TIRO RAPIDO DEL MARTES

Mario Rivadulla

El 4 de Julio de 1972 y el 5 de Julio de 1961 son dos fechas que enlazan estrechamente la historia particular del Partido Revolucionario Dominicano con la historia general del país.

La primera, como conmemoración luctuosa por el 29 aniversario de la trágica desaparición por propia mano del Presidente Antonio Guzmán, cuya llegada al poder después de los tensos y debatidos tres períodos consecutivos de Joaquín Balaguer, principalmente los dos últimos, marcados por una serie de dolorosos hechos de sangre, abrió paso al cambio hacia un régimen de predominio civilista, al desactivar el cuestionado aparato policíaco militar que acompañó la gestión del caudillo reformista.

Propició también un mucho más amplio rejuego democrático, evitando caer tanto en coqueteos ideológicos con la extrema izquierda como de someterse a las exigencias de mano dura de la derecha más recalcitrante, corrientes predominantes durante el período de la llamada Guerra Fría entre los dos poderes imperiales de los Estados Unidos y la Unión Soviética.

Y si bien en el campo económico algunas de las medidas que adoptó resultaron desacertadas, al lucir guiadas más por motivaciones populistas que por aconsejables razonamientos técnicos, el balance general de su gestión, en particular en el campo de los derechos humanos, inclina la balanza muy a su favor y hace que su figura sea evocada con emocionada gratitud y profundo respeto.

Retomando en sentido inverso el calendario, la memoria histórica se remonta al 5 de julio del año 1961, en que se registra un hecho de enorme trascendencia que iba a incidir de manera decisiva y positiva en la historia política del país.

Ese día, a escasas semanas del ajusticiamiento de Trujillo, en medio del clima de dramática tensión, inseguridad y feroz represión que siguió al magnicidio y desafiando toda incertidumbre sobre su destino personal, arribaron al país don Angel Miolán, Ramón A. Castillo y Nicolás Silfa.

Venían con la encomienda de dar fe de presencia e iniciar las actividades proselitistas en el país del Partido Revolucionario Dominicano, fundado en Cuba en 1939 por opositores a Trujillo, encabezados por el profesor Juan Bosch, ya por entonces un destacado intelectual de reconocimiento continental.

Pioneros locales del perredeísmo, fueron dejando la vida en el largo trayecto de la consolidación democrática. El último, don Angel Miolán, tuvo una prolongada y prolífica existencia que se extendió por nueve décadas y media, cuyos años finales los dedicó a escribir sus memorias, nutridas con las abultadas vivencias de un intenso quehacer público en el marco del PRD.

Fue una militancia a la que siempre se mantuvo fiel, incluso cuando al igual que otros dirigentes perredeístas que ocuparon distintas posiciones bajo Balaguer, desempeñó por varios años la Dirección General de Turismo, donde su tenacidad y visión, desafiando la incredulidad de críticos de escaso horizonte mental y contando con un escuálido presupuesto, se sentaron las bases de la que hoy ha llegado a ser la más pujante actividad económica del país.

Son dos conmemoraciones, una luctuosa, la otra de feliz recordación, que no solo atañen al PRD sino que por su significación reflejan hechos que han pasado a ser parte del patrimonio histórico de la nación.

TELEDEBATE. Telefuturo. Canal 23. «teledebate@hotmail.com»

5 julio 2011

2011-07-07 03:43:58