Opiniones

EL TIRO RAPIDO

Mario Rivadulla

De la población del país, unos nueve millones y medio de habitantes aproximadamente en números redondos de acuerdo al último Censo, un cuarenta por ciento se clasifica cronológicamente en la categoría de jóvenes conforme a su edad.

¿Cuál es la situación actual de ese importante contigente de dominicanos que constituyen las generaciones de relevo? ¿Cuáles sus posibles expectativas de futuro?

El tema fue abordado durante el lanzamiento de la campaña mundial que organiza el Fondo de Población de las Naciones Unidas con motivo de la conmemoración del Día Mundial de Población, que ya alcanza en nuestro planeta la impresionante suma de siete mil millones de habitantes.

Parte de la respuesta a las anteriores preguntas fueron reflejadas en algunas cifras ofrecidas en el evento, que a lo menos obligan a una profunda reflexión.

De ese cuarenta por ciento de jóvenes, unos 700 mil ni estudian ni trabajan. La deserción escolar en los liceos y centros de educación media alcanza casi el cincuenta por ciento. Es decir que de cada dos alumnos, uno queda fuera de las aulas. En cuanto al desempleo juvenil se cuantifica en un 29 por ciento, muy superior al promedio estimado de desocupación laboral en el país que se sitúa en un 18 por ciento. Otro dato de interés: la tasa de embarazos en adolescentes supera el 20 por ciento, una de las más elevadas del mundo.

Seguramente los sociólogos no tienen que hurgar mucho para establecer que esas cifras tan penosamente elocuentes, explican en buena medida la razón por la cual, hoy por hoy, son tantos los jóvenes y adolescentes que se sumergen y participan activamente en el submundo de las drogas y la delincuencia.

Basta situarse mental y preferiblemente físicamente también, en cualquier barrio marginado de la capital o cualquier otra ciudad del país y contemplar el drama de tantos jóvenes vagando sin rumbo, excluídos de la enseñanza media la mayoría de las veces por extrema necesidad, frustración y desaliento, incapaces de soñar con un futuro mejor para sus vidas cuando encuentran cerradas todas las puertas normales de acceso a su crecimiento personal y progreso.

Muchos pertenecen a hogares fragmentados o inexistentes. Carecen de educación formal y de formación en valores. No han podido descubrir su potencial ni desarrollar habilidades que les permitan desenvolverse en forma decorosa para satisfacer sus necesidades más elementales, con mayor razón el lógico afán de bienestar, ven cada vez más cerrado el horizonte de su existencia.

Dentro de ese marco de frustraciones y desesperanzas en que van creciendo lógicos sentimientos de inconformidad y rebeldía frente a una sociedad de la que se sienten excluídos, resulta fácil ceder a la tentación de la banda barrial y del pequeño capo de la droga, sobre cuando la autoridad se torna cómplice y la justicia se muestra débil otorgando ocasión de riqueza fácil y un margen ancho de impunidad, como únicas alternativas para agenciarse una existencia más llevadera, quizás hasta próspera.

Así se empieza por los delitos más simples y se va abriendo ruta hacia los de mayor cuantía, los más rentables. Y se encallece el espíritu y se pierde toda valoración por la propia vida y la vida de los demás. Y se llega al crimen sin remordimientos.

Escapar de ese círculo maldito no es fácil. Solo algunos lo logran por propia voluntad. Son la excepción, no la norma. El resto, ese grueso de cientos de miles de jóvenes y adolescentes que ni trabajan ni estudian, que solo conocen de marginalidades y miseria, de aspiraciones y sueños insatisfechos, requieren de comprensión y ayuda. Condenarlos cuando tuercen el camino es la vía fácil. Asomarnos a su realidad y motivaciones, en cambio, llevarlos de la mano por un camino de oportunidades, devolverles el derecho a soñar y mostrarles un horizonte diferente y posible para sus vidas es la tarea a realizar.

Martes 19,07,11

TELEDEBATE. Telefuturo. Canal 23. ¨teledebate@hotmail.com»

2011-07-20 13:11:12