Opiniones

EL TIRO RAPIDO

Por Mario Rivadulla

El secuestro del periodista José Silvestre en La Romana, realizado a las 8 de la mañana, a la salida de un hotel y a la vista de testigos y su casi inmediato posterior asesinato, ya que el cuerpo sin vida fue encontrado el mismo día no mucho después, coloca a los cuerpos de investigación ante el desafío apremiante de esclarecer las circunstancias del hecho e identificar, apresar y someter a los responsables.

Ya no se trata solo de la presión que puedan ejercer los familiares y allegados de Silvestre y la clase periodística para esclarecer este hecho criminal que con absoluta independencia de sus motivaciones, calibra como un atentado a la libertad de expresión y el ejercicio de la profesión. La resonancia del caso ha trascendido los límites de La Romana y las fronteras del país, al punto de que tanto la Sociedad Interamericana de Prensa, Amnistía Internacional y Reporteros sin Fronteras por separado pero de manera coincidente, reclaman de las autoridades una exhaustiva investigación de tal modo que el crimen no quede impune.

Se recuerda que hace aproximadamente un mes, Silvestre fue sometido en querella de difamación por señalamientos en contra del Fiscal de La Romana. En esa ocasión se denunció que al comparecer Silvestre al juzgado para ser instruido de esa acción legal fue agredido tanto de palabra como físicamente por agentes policiales destacados en esa sede judicial. Luego fue puesto tras las rejas en una acción a todas luces irregular, pues en ningún momento había sido condenado.

Hay quienes estiman que el asesinato de Silvestre era una especie de crónica anunciada. Esto así, porque a través de su espacio de opinión, vertía con frecuencia denuncias y acusaciones específicas sobre todo en casos de narcotráfico, que en ocasiones alcanzaban a personas conocidas. En La Romana, uno de los municipios y provincias más prósperos del país gracias al impacto socio económico del Central Romana y negocios relacionados, parece ser que el tráfico de drogas, manejado por poderosos carteles locales, adquiere bastante intensidad. Más que probable que alguno se sintiera lesionado por comentarios del periodista asesinado y decidiera acallarlo.

Sea cual fuere la razón del crimen, insistimos que las autoridades tienen ante sí un fuerte compromiso que le obliga a desplegar todos sus recursos para el rápido esclarecimiento del hecho.

En el mismo orden y con motivo de este suceso trágico, salen a relucir nuevamente los peligros que acompañan el ejercicio periodístico. Hemos señalado en varias ocasiones que se trata de una de las profesiones de mayor riesgo, si no la más salvo la condición de militar en casos en que está obligado a participar en un conflicto bélico.

Hoy precisamente en la leída columna Antes Meridiano, en Diario Libre, la aguda pluma de su subdirectora Inés Aizpún, refleja esta realidad con números ofrecidos por la Federación Internacional de Periodistas. Según señala el organismo y acoge la talentosa colega, tan solo en lo que va del presente año, 94 periodistas han sido asesinados en todo el mundo. La SIP señala que 19 de esos crímenes tuvieron como escenario nuestro Continente, número que se incrementa ahora con el de Silvestre. De esta tenebrosa estadística regional, nueve han tenido lugar en México, como consecuencia de la interminable y sangrienta guerra de su gobierno contra los carteles de la droga y de estos entre sí, por el control del voluminoso tráfico hacia el pródigo mercado norteamericano. Más aún: de 1990 a la fecha, dos mil 271 periodistas han sido asesinados, más de ciento diez por año. Muchos de estos crímenes han quedado arropados por la impunidad.

Como bien expresa el párrafo final de la columna de Inés:

«Cuando mueren asesinados los periodistas, mueren las posibilidades de libertad de todo el país. Y no es porque los periodistas sean mejores ciudadanos. Pero son su voz.»

Esperemos que el caso de Silvestre sea debidamente esclarecido y los culpables apresados, sometidos y sancionados. Y que en el futuro, la voz de ningún otro periodista resulte apagada en nuestro país por mandato de la corrupción, el crimen organizado, el narcotráfico, intereses espurios o la intolerancia.

TELEDEBATE. Telefuturo. Canal 23. «teledebate@hotmail.com»

Jueves 4,08,11

2011-08-05 20:18:23