Mario Rivadulla
Casi desde que asumió el poder por vez primera en Ecuador, cinco años atrás, el reelegido Presidente Rafael Correa entró en confrontación con la prensa de su país. El mandatario mostró una hostilidad inmediata, casi diríase que genética, a los medios de comunicación. En una ocasión, llegó a declarar que consideraba a la prensa como el principal enemigo de su régimen. Desde entonces y a lo largo de todo su primer período de gobierno y ahora, de manera más acentuada, en este segundo, las relaciones del mandatario ecuatoriano con la prensa de su país han ido cada vez más cuesta abajo. Correa no ha dejado pasar una sola oportunidad sin lanzar las más duras críticas contra la misma, verter todo género de amenazas de represalias en su contra e inclusive, promover y adoptar mecanismos legales que limiten su libre ejercicio.
Esta situación llegó a límites extremos de un par de semanas a la fecha, cuando un complaciente tribunal ecuatoriano en un juicio de querella por difamación interpuesto por el Presidente Correa contra el diario El Universo, uno de los de mayor circulación en Ecuador, por el contenido de una columna publicada en el mismo, en un fallo sin precedentes, totalmente desproporcionado y atropellante condenó a dicha empresa al pago de una indemnización de nada menos que cuarenta millones de dólares y a su director y otros dos principales ejecutivos de la empresa, a 3 años de prisión.
En el trasfondo de esta sentencia inicua se encierra el deseo evidente por parte de Correa con la complicidad del tribunal que conoció el expediente acusatorio, de enviar un mensaje intimidatorio a los medios de comunicación de su país, que se han mostrado críticos a sus políticas y denunciado arbitrariedades, excesos y actos de corrupción de su gobierno.
Como para que no queden dudas de que su propósito es acallar todo amago de prensa no sometida a los dictados oficiales, Correa está impulsando una legislación que pondrá en manos de su gobierno el control casi absoluto de la prensa ecuatoriana. La misma establece que una vez promulgada, el sector privado verá reducida su participación en el capital accionario de las empresas periodísticas a un máximo de un 35 por ciento. Al mismo tiempo, se divulga que unas cuatrocientas licencias de radio están próximas a vencerse y que existe el propósito por parte del gobierno de no concederles la renovación.
Frente a este agresivo plan mordaza que impulsa el Presidente Correa, los principales diarios de Ecuador al unísono salieron en su edición del miércoles con una sola información de portada: un cintillo con grandes letras rojas y negras con la misma leyenda «Por la libertad de expresión». El gesto solidario provocó nuevamente las desbordadas iras del intolerante mandatario, renovando sus amenazas contra los medios de comunicación.
Las acciones de Correa contra la prensa de su país tienen un carácter francamente dictatorial y en el tiempo, solo pueden conducir a un mismo destino: la liquidación progresiva de la libertad de expresión en su país, primer escollo a superar para el establecimiento de un régimen absolutista.
Dentro del marco de esta política de constante hostilidad, agresión y limitación al ejercicio de la libre expresión, resulta más paradójico que el gobierno de Correa, a través de su embajador en el país, le haya entregado un reconocimiento a su cónsul honorario aquí, el conocido empresario de Santiago, Félix García, quien es presidente del grupo periodístico Multimedios del Caribe.
Las agresiones cada vez visibles y la actitud persistentemente hostil del gobierno presidido por Rafael Correa a la libre expresión, exigen el rechazo solidario de los organismos periodísticos y de los medios de prensa de todos los países donde este fundamental principio, consustancial e indispensable al régimen democrático, se ejerce sin trabas. Y nuestro país, donde por suerte gozamos de ese derecho esencial, no debe ser la excepción.
TELEDEBATE. Telefuturo. Canal 23. «teledebate@hotmail.com»
Mario Rivadulla
Jueves 11,08,11
2011-08-16 14:25:33