Opiniones

A Pleno Sol: La Justicia

Por Manuel Hernández Villeta

La justicia es uno de los poderes del Estado más zarandeados. Aunque muchos quieren levantar su bandera de imparcialidad y credibilidad, pocos le tienen confianza.

En la historia dominicana, han existido muchos jurisconsultos y defensores de las leyes, pero la eterna secuencia de dictaduras y gobiernos de facto, han convertido los códigos penales en papel sanitario.

Es condenable que ese poder del Estado haya estado postrado por decenas de años, pero es reconfortante que ahora surja la esperanza en un nuevo estamento judicial.

Lo primero que hacen los dictadores es corromper la justicia, y quitarle la venda, para que actúe de acuerdo con sus necesidades, y no con el principio de ser justos.

Recuerdo una época todavía cercana en que los jueces eran dirigidos por las principales oficinas de abogados del país.

Se daba el caso, de que inclusive en esos bufetes se escribían las sentencias, las cuales se enviaban al magistrado, para que en el tribunal le diera lectura.

Sea dirigida por partidos políticos, o por las oficinas de abogados, la justicia falsea y se torna irresponsable, cuando no se puede poner o mantener la banda de la imparcialidad sobre los ojos, y la balanza en las manos, para condenar al culpable, y resarcir a la sociedad de la violencia.

Donde no florece la justicia, los hombres tratan de dirimir sus diferencias en base a la acción personal. Hoy, tenemos que dejar a un lado el espíritu de vendetta, y seguir los cánones constitucionales.

Soy partido del nuevo Código de Procesamiento Penal, aunque si tengo objeciones en que entrara en funcionamiento, antes de que los abogados estuvieran preparados para trabajar con él.

Para que haya una aplicación de justicia, debe haber una modificación del sistema de enseñanza de las escuelas de leyes, y los abogados, fiscales y jueces se deben convertir en verdaderos investigadores.

Se modernizó el sistema judicial, con un nuevo código, pero los viejos libros de textos son los que se siguen utilizando en la enseñanza y los procedimientos investigativos siguen iguales.

Ahora valen las pruebas, y no la íntima convicción de los jueces. Si no hay pruebas, el culpable puede salir en libertad, respaldado por triquiñuelas legales.

Tengo confianza en la justicia, pero debemos darle una limpieza, para que aleje sus malos espíritus.

Manuel Hernández Villeta es periodista, escritor y crítico de cine dominicano

2011-08-28 03:09:26