Opiniones

A Pleno Sol: Ricos y pobres

Por Manuel Hernández Villeta

Un país puede ser rico, pero también pobre. Puede ir camino al desarrollo, pero encontrarse en el mayor de los atrasos.

Desde las naciones pequeñas hasta las grandes potencias tienen perfiles internos que van determinando su desarrollo o atraso.

En cualquier lugar del mundo, incluyendo la República Dominicana, la desigual distribución de las riquezas castra y lastra el desarrollo real.

Donde la mitad de la población es analfabeta, pasa hambre y no tiene acceso a políticas de desarrollo, ahí no se puede hablar de modernidad.

Por desgracia, en la vida política y social, sea dominicana o mundial, lo que se impone es la ley de la selección, del triunfo individual, de las metas que son reservadas para las minorías.

Esa injusta y ancestral distribución de las riquezas conlleva a que cada día haya más millonarios, pero también pobres de solemnidad.

El hambre, la miseria, y la marginalidad social avanzan rápidamente a ritmo de frustración y abandono, mientras otro segmento social piensa en el carro de último modelo o la torre de apartamentos exclusivos.

En la etapa en que florecían las ideologías, se pensaba que se viviría en nuestra generación un clima de igualdades, donde a cada persona se le daría la oportunidad de vivir de acuerdo a su esfuerzo, a su capacidad y a sus necesidades.

Ni siquiera en las naciones socialistas esa igualdad se dio. Entre el miembro del partido, y el hombre de barrio existieron diferencias grasas, aún y coexistieran en el mismo sector.

La República Dominicana puede caminar por una senda de desarrollo; la República Dominicana puede dar incentivo a la inversión extranjera, a la creación de nuevos empleos y de preparación de nuevos profesionales.

Pero todo eso será simple letra muerta sino hay una justa distribución de las riquezas. Lo económico norma la vida de los pobres, y si usted está fuera de los medios de producción, no pasa de ser un paria.

Abogar hoy por una justa distribución de las riquezas suena a pensamiento de soñadores; el neo-capitalismo plantea que únicamente tienen valor los que se encuentran en la escalera del éxito y forman parte de los sectores enquistados en el intercambio económico.

A la mayor parte de la población, sólo le queda la posibilidad de esperar la muerta al lado del camino.

2011-09-07 04:54:47