Opiniones

A Pleno Sol: Las tandas escolares

Por Manuel Hernández Villeta

El déficit de aulas en el sistema educativo dominicano, es uno de los problemas más graves que enfrenta la sociedad de cara al futuro.

El crecimiento desorganizado de la sociedad, y su aglomeración en forma antojadiza en reductos populares y marginados, son los responsables de la marginalidad social.

Desde luego que el gran padrino es la mala distribución de las riquezas, y la forma de apartar del devenir social a dominicanos que no son de abolengo. El empresario y sectores políticos son responsables por igual de esta situación

La falta de aula es dramática, es un mal que viene desde la caída de la dictadura Trujillista, y ahora hay que buscar mejorías a estas deficiencias.

Por desgracia el sector privado se cruza de brazos ante estos problemas, y convierte la educación privada en un gran negocio, donde no se matrícula el que no puede pagar.

Enfrentar la falta de aula no es un hecho aislado. Acogota las posibilidades de estudio y de un mejor futuro de sectores no determinantes de la sociedad, porque son víctimas de la exclusión.

Una medida que consideramos que puede mover a una mejoría sustancial, es que se establezca el horario de ocho a cinco de la tarde, en las escuelas públicas.

Los niños y adolescentes entrarían a recibir docencia, y se les daría desayuno y almuerzo.

Pero hay un inconveniente.

Las escuelas públicas ofertan dos o tres tandas de lunes a viernes, y se da el caso de que en un mismo local funcionan tres escuelas con nombres diferentes, y profesores con salarios-tandas individuales.

La propuesta de ocho a cinco es buena, pero chocaría con una realidad.

Si tomamos de ejemplo a dos liceos, el Salomé Ureña y el Juan Pablo Duarte, veremos que por el momento no es correcto hacer los cambios en el horario de las escuelas.

Entre las ocho de la mañana y las cinco de la tarde, el Salomé Ureña tiene dos tandas diferentes, donde se imparte docencia con aulas repletas de alumnos.

Pasa lo mismo en el Juan Pablo Duarte, que funciona por la mañana con un nombre, y por la tarde con otro. Una fundición de las dos tandas, dejaría a miles de estudiantes en las calles.

Sería como favorecer a los niños y adolescentes de la mañana, que en vez de irse a sus casas a la una, se quedarían hasta las cinco de la tarde.

Pero se condenaría a quedar sin aulas, a los que van de dos a seis de la tarde. Vemos como un punto para la discusión, la unificación de las tandas, pero por falta de aulas, creemos que no es lo más positivo en estos momentos.

Se están haciendo grandes avances en el desarrollo de programas educativos para el sector público, los cuales vemos positivo, pero vamos a tener cuidado con variaciones que han dado resultado en otros países, pero podrían fracasar aquí.

Hasta que no se construyan nuevas escuelas, que no haya abolición de tandas, para establecer el horario de ocho a cinco.

Este es un tema para el debate, que debe ser bien cocinado antes de ser implementado.

Manuel Hernández Villeta es periodista, escritor y crítico de cine

2011-09-09 12:46:14