VISION GLOBAL
Nelson Encarnación
El candidato presidencial del Partido Revolucionario Dominicano y el PPH, Hipólito Mejía, demostró en su discurso de este viernes que es un político carente del más mínimo pudor y capaz de mentir sin el menor empacho.
Sus promesas de campaña pudieran ser pasadas por alto, de haber sido hechas por un candidato nuevo y no por un político que dirigió el país durante los peores cuatro años que recuerda la historia nacional.
Este hombre que hoy se presenta como una respuesta al desaliento y la frustración, es el mismo que durante su gestión arrodilló a toda la nación frente a un inmenso muro de los lamentos ante un día a día que no se sabia en que hueco amanecería el país la mañana siguiente.
Su promesa de crear 500 mil puestos de trabajo mediante incentivos al sector privado es una de las promesas más descaradas que puede hacer político alguno.
Esa es una promesa que de antemano resulta insuficiente. Mejía lo que debe prometer es la creación de un millón 100 mil empleos, que serian los 500 mil que anuncia, mas los 600 mil puestos de trabajo que le debe a igual número de dominicanos que los perdieron durante su administración.
Es decir, que aun siendo verdad que pudiera crear los 500 mil en su hipotético y remoto gobierno, todavía 600 mil personas tienen el derecho de reclamarle que las mandara al ejército de desocupados llevado por su gobierno al 20 por ciento de la población económicamente activa.
Mejía pretende presentarse hoy como la esperanza de la nación, pretendiendo que el país olvide que aun en medio de una situación internacional favorable, arruinó la economía nacional, quebró cuatro bancos, hizo colapsar a cientos de micho, pequeños y medianos empresarios; grandes empresas se vieron al borde de la bancarrota; la economía cayó en picada; la inflación subió al 55%; la tasa del dólar llegó al 60 por uno; el turismo colapsó; la inversión extranjera desapareció.
El candidato que pretende que le compren su discurso es el mismo que envileció el cargo de Presidente de la República; se usó su majestad para negocios turbios; le mataron cuatro ayudantes civiles en ajustes de cuentas por narcotráfico; protegió a narcotraficantes como Quirino Paulino Castillo a quien hizo capitán del Ejército Nacional, sin contar a otros delincuentes.
El candidato que promete acabar con la inseguridad ciudadana y garantizar que los delincuentes estén en la cárcel, es el mismo que firmó el indulto de más de doscientos malhechores en un solo decreto que tuvo que derogar prontamente ante el escándalo público.
El aspirante a presidente que habla de acabar con los apagones, fue el mismo que le regaló a una empresa quebrada millones de dólares en cuentas pignoradas como sucedió con Unión Fenosa en el llamado Acuerdo de Madrid, y en cuyo gobierno no se agregó un solo kilovatio nuevo al sistema energético nacional.
Hipólito Mejía, el que esconde su rostro detrás de un pseudónimo, el mismo que degradó la Presidencia de la República a la ínfima categoría de «carguito», que compró la reforma constitucional con dinero extraído a Baninter, pretende presentarse como renovado.
Sin embargo, para desgracia a Hipólito y suerte del país, el PRD-PPH no está solo en el ruedo, y cada mentira que diga, cada intento por colarse por debajo de la mesa, se le responderá con la verdad de lo que fue su funesto gobierno.
nelsonencar@gmail.com
2011-09-25 12:56:52