Mario Rivadulla
Aunque de frecuente repetición, resulta tan preocupante que es preciso seguir haciendo insistencia en el tema de la violencia intrafamiliar y su expresión más dolorosa e irreparable, que es el feminicidio.
Las cifras que acaba de dar a la luz pública la Procuraduría General de la República son una clara evidencia de que ni la ley que la protege, ni las campañas de concienciación que se llevan a cabo, ni la condena pública, ni la que se pronuncia en estrados ha logrado el objetivo de reducir los casos de abuso contra la mujer tanto como la cantidad de las que pierden la vida a manos, por lo general, de ex parejas o de amantes celosos o de quienes cegados por la pasión, aspiran a serlo sin ver colmados sus desenfrenados deseos.
Conforme a los registros que se llevan en las oficinas del Procurador General, en los últimos tres años las denuncias por violencia intrafamiliar y de género y delitos sexuales se han incrementado en más de doce mil, al pasar de 48 mil 979 en el 2008 a 64 mil 22 en el 2010. De este gran total, corresponden a la primera categoría un 90.7 por ciento. Los números revelan que la tendencia es al alza.
En cuanto a los feminicidios, del 2005 al 2010 se registraron mil 153 muertes a manos de parejas o ex parejas. En tanto, en lo que va de enero a agosto del año en curso, el total de victimas establecidas por ese concepto alcanza la suma de 110, con particular incremento en las pasadas semanas en que no pasó un solo día sin que no se reportara algún feminicidio, en no pocos casos acompañado del suicidio del matador. Como saldo, han dejado cientos de menores y adolescentes huérfanos de madre o de ambos progenitores.
Pero también en algunos de estos hechos de sangre los hijos han sido sacrificados en una especie de holocausto familiar propio de mentes desquiciadas. Episodios particulamente horrendos han sido el del padre que después de una discusión telefónica con su ex esposa en horas de la madrugada, despertó a sus dos menores hijos de 4 y 8 años y los ahorcó y otro que pocos días después, alegadamente por celos y al parecer drogado, se encerró en su hogar con su esposa, hijastra y dos hijos y le prendió fuego provocando que todos murieran calcinados. Son estremecedoras demostraciones de hasta dónde puede torcerse el comportamiento de los seres humanos en un momento determinado para cometer los más repugnantes crímenes.
Los datos a que antes hacemos referencia sobre la cantidad de denuncias por violencia intrasfamiliar, de género y delitos sexuales y que constituyen la contabilidad oficial de los mismos pese a ofrecer evidencia de la gravedad del problema, pudieran, sin embargo, quedar muy por debajo de las reales. Reiterados señalamientos de conocidos especialistas y destacados psiquiatras como los doctores César Mella y José Miguel Gómez Montero, aseguran que solo una tercera parte de los mismos llegan a conocimiento de las autoridades. Mucho menor todavía, la cantidad de aquellos que son llevados a juicio. Es común que por temor a represalias, dependencia económica, baja autoestima al extremo de la víctima considerarse culpable del maltrato recibido, o simple ignorancia una gran cantidad de las denuncias que se interponen son desistidas por sus querellantes sin llegar a juicio. El costo posterior, casi siempre, son nuevos y aún peores maltratos y aún la pérdida de la vida.
Se han divulgado estudios estableciendo que la violencia intrafamiliar en sus distintas modalidades: verbal, física, sexual o todas a la vez, está presente hasta en el cincuenta por ciento de los hogares dominicanos ?de alguna forma hay que llamarlos aunque lo que menos tienen es aire de hogar y sentido de familia?. No resulta difícil de creer. La violencia social se ha incrementado en el país y supera con mucho la propia violencia criminal, pese a que no impacta tanto como ésta. Los casos de abuso de género, intrafamiliares y femicidios constituyen expresión palpable y dan fe de la misma.
Es otro de los síntomas de la profunda crisis de valores que abate a la familia dominicana y por extensión, a todo el cuerpo social.
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Mario Rivadulla
26, 09, 11
2011-09-27 14:18:38