Por Silvio Arzeno Jerez
En la actual etapa de la historia latinoamericana y caribeña, sigue en vigencia la idea de que el camino de las fuerzas revolucionarias y progresistas para el poder incluye la disputa y el ejercicio de gobiernos por la vía electoral.
Es en el ámbito de la lucha electoral donde mas ha avanzado la izquierda de Latino América, progreso que se manifiesta en la cantidad de gobiernos que pasaron a manos progresistas con la llegada del nuevo siglo.
Los triunfos electorales de las fuerzas revolucionarias y progresistas latinoamericanas han tenido un denominador común: la conformación de amplias alianzas electorales entre revolucionarios, demócratas, progresistas y liberales que han sumado las simpatías y votos necesarios para derrotar a las fuerzas conservadoras o impedirles retornar al gobierno.
Así ha sucedido en Brasil, Venezuela, Ecuador, Bolivia, Uruguay, Paraguay, Argentina, El Salvador, Nicaragua y Perú.
Las fuerzas revolucionarias, de izquierda y progresistas del país participarán con modalidades divergentes en las elecciones presidenciales del 20 de mayo del 2012.
Unas participarán solas (Alianza por la Democracia y Alianza País) otras a través de la reducida alianza de organizaciones de izquierda y algunas personalidades democráticas denominada Frente Amplio (PCT-MIUCA, Fuerza de la Revolución y un sector del MPD) y otras intervendrán mediante una alianza electoral amplia entre revolucionarios, progresistas y liberales que congrega al PLD y más de doce (12) partidos en el Bloque Progresista con la candidatura de Danilo Medina (Partido de los Trabajadores Dominicanos y el MIU)
Es evidente que la participación de fuerzas revolucionarias en una alianza electoral amplia, integradora de la diversidad ideológica y sustentada en un acuerdo programático con niveles progresistas, es la única propuesta viable con potencialidades para lograr el respaldo de las mayorías e impedir que los conservadores retornen al gobierno.
Marginal, sin incidencia en la instalación del nuevo gobierno del país, sin pena y sin gloria, resultará la participación de las fuerzas revolucionarias y progresista solas o en una reducida alianza, incluso en el caso de que se logren unir todas esas fuerzas en una sola propuesta electoral.
Así las cosas, los dominicanos tienen para las presidenciales del 2012, una propuesta progresista con la candidatura de Danilo Medina y la alianza electoral amplia de fuerzas políticas divergentes pero con claridad acerca de la necesidad de instalar un proyecto de nación democrático, incluyente, social, justo, ético, productivo y moderno, que reduzca sustancialmente la pobreza, realice una equitativa distribución de las riquezas del país y nos conduzca hacia el desarrollo y el progreso.
Ninguna vacilación o duda debemos tener los dominicanos de sentimientos revolucionarios, patrióticos y progresistas en integrarnos a trabajar con energía y pasión para la victoria electoral de esta propuesta.
El Autor:: Es dirigente del PTD
2011-10-12 03:49:40