Por Manuel Hernández Villeta
La economía tiene varias caras. Los economistas gustan de presentar que trabajan con números sólidos y que en su ciencia no hay intepretación.
Pero la primera balanza que se debe tomar en cuenta, es que la mala distribución de las riquezas hace desigual la forma en que los hombres reciben a la diosa fortuna.
De ahí que cuando los organismos internacionales ofrecen los datos sobre crecimiento económico, sólo toman en cuenta la macroeconomía, pero se olvidan de los millones que carecen de alimentos.
Se pueden dar dos vertientes; que haya desarrollo económico, y la más profunda de las miserias.
De hecho en el país se presentan las dos caras de la moneda. No hay un desarrollo sostenido, pero si hay empresas que tienen tecnologìa de punta, como cualquier país medianamente desarrollado.
Pero en el tercer mundo la llegada de la tecnología, sin un estudio social, solo significa mayor desempleo y abandono, para la mano de obra no calificada.
El desarrollo de esa empresa de alta tecnología, no beneficia al obrero, sino que al contrario le perjudica directamente con el desempleo, y el mayor horario de trabajo.
Cuando se hacen los cálculos del Banco Central se habla de un desarrollo económico, pero también hay que darle una ojeada a la mayor de las miserias.
Lo ideal es que se pueda dar una integracion de ideas entre el desarrollo económico, y la suerte de los obreros que viven en condiciones infrahumanas.
Debe haber una equitativa distribuciòn de las riquezas, donde el ofertante de la mano de obra pueda por lo menos contar con un salario que le permita mantenerse dignamente.
La equitativa distribuición de las riquezas es un largo sueño de la humanidad. Siempre han existido pobres y ricos. Pero las injusticias deben cambiar.
Los economistas de organismos internacionales y del Banco Central deben darse un baño a pueblo, y conocer que fuera del aire acondicionado, también hay una larga masa irredente que quiere comida y pan.
La distribución de las riquezas es un mal sistemático del sistema, que está muy por encima de autoridades
económicas momentáneas. Ese es el gran problema del país, los empresarios que tienen mucho y los pobres que carecen de todo.
Aunque hoy existan ricos y pobres, demos el primer paso hacia una justa distribución de las riquezas.
2011-11-02 14:41:38