Por Manuel Hernández Villeta
La política es la unica ciencia donde la minoria es mayoría.
Un desafortunado politico norteamericano, sacado del poder a patadas, siempre hablaba de la mayoría silenciosa.
Los partidos políticos pueden aglutinar a miles de simpatizantes, pero sólo con sus seguidores están imposibilitados de ganar unas elecciones.
La gran mayoría se encuentra dentro de los grupos organizados, o simplemente coincidentes, que se dan en la sociedad.
Las amas de casa, las juntas de vecinos, los clubes culturales, las organizaciones laborales, las juntas de regantes, los gremios profesionales, los que se agrupan por oficios, individualmente son una minoría de la población.
Pero si estos grupos se unen, constituyen la gran mayoría, que decide elecciones y puede llevar el derrotero del país hacia donde quieran.
De ahí la importancia de la preservación de la libertad de ideas. En una sociedad democrática todos los sectores tienen derecho a votar, a elegir y a ser elegidos.
En el país, el mantenimiento de uno o dos partidos políticos sólo ha traído grandes desavenencias y hasta violencia.
No es un buen consejo copiar la forma electoral norteamericana y establecer el bipartidismo en el país. En los EEUU se está desde hace años tratando de crear un tercer partido, aunque la idea no cuaja.
Los organismos electorales, en vez de cercenar el derecho de la minoría a expresarse, lo que debe es reglamentar el juego electoral,
De esa forma, en cada proceso electoral sería el mismo pueblo al votar que descalificaria a grupos determinados, y de ser necesario, los sacaría de la jugada partidista.
Una sociedad democrática no puede ser regida por el partido único. Esto conlleva necesariamente a la dictadura y el gobierno de fuerzas.
Con el bipartidismo se llega a los arreglos políticos, a la alternabilidad de dos caras, y a dejar hacer y a dejar pasar, porque a cada cual le tocará su oportunidad de gobernar.
Lo triste es que no son los partidos políticos, los que quieren traer el bipartidismo a la República Dominicana.
Son los grandes empresarios los que ya comenzaron a maniobrar para que se imponga el juego de dos partidos, y que a los demás se les tire al zafacón.
Cuando los empresarios quieren tomar la voz del pueblo, dejan fuera a Dios, porque se olvidan del precepto de que La Voz del Pueblo es la Voz de Dios.
En cada ocasión en que el empresario lidia directamente en el partidismo, deja dolores de cabeza y comete torpezas que le hacen daño a la democracia.
El empresariado se debe dedicar a mejorar las condiciones de vida del país y lograr su desarrollo, y dejar al pueblo que vote libremente en las elecciones, a favor de sus candidatos preferidos.
Manuel Hernández Villeta es periodista dominicano
2011-11-06 14:09:34