Hay que vigilar los precios de los comestibles de primera necesidad.
Nadie tiene hoy garantías de cómo se van a vender mañana los artículos de la canasta familiar, ya que son golpeados por la especulación.
Vistos los niveles de producción, estos artículos se deben vender a precios asequibles a la comunidad, pero la red de intermediarios abultan el valor final.
Sino haga comparaciones en el precio de un plátano a nivel de corte en la finca, y como llega a venderse en los colmados, en los supermercados, y hasta en los mercados municipales.
Los empresarios del ramo de los comestibles son los culpables de esta especulación, porque ellos suben los precios a como les viene en gana.
Se benefician de que una ley de oferta y demanda, y dentro de los planes de globalización, no hay controles efectivos de precios.
Este es uno de los grandes males de esa globalización, que en sus inicios fue impuesta por gobiernos extranjeros y organismos internacionales.
Los teoricos del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial no toman en cuenta las condiciones de vida de la población, si no que por el contrario buscan que los más pobres se aprieten los cinturones.
Estos organismos internacionales han forzado a muchos gobiernos a tomar medidas de reajustes económicos que estrangulan a la población, y por eso en Latinoamerica se han producido pobladas.
Para salvar la situación con los alimentos de la canasta popular, primero se tiene que parar la especulación y el agiotismo.
Para hacerlo hay que rehabilitar la vieja Dirección General de Control de Precios.
Eso si con nuevos inspectores, porque la mayorìa de los anteriores no hacían su trabajo y habían denuncias de que estaban de acuerdo con los comerciantes que debían vigilar y sancionar.
Con ese control de precios, entonces hay que establecer un listado de productos de la canasta popular que van a estar protegidos.
Los que pueden tener los precios congelados son el arroz, las habichuelas, el aceite, la carne de pollo, la leche, la harina, las pica-pica, el salamí, entre otros.
Los demás productos podrían estar a la oferta y la demanda, pero los integrantes de la canasta popular serían intocables.
Y a los comerciantes agiotistas, aplicarle la muñeca.
2011-11-09 15:11:33