Opiniones

A Pleno Sol El Caballo de Trujillo

Por Manuel Hernández Villeta

Trujillo debe ser el personaje-fantasma de más presencia en la vida dominicana.

En una imprudencia de tránsito se escucha que falta hace Trujillo. Ante un cobro excesivo lo mismo, o cuando hay un atraco o un robo, la figura del hombre de San Cristóbal salta a la palestra.

La permanencia de Trujillo en la vida pública dominina se debe a que nunca murió. Trujillo se recicló. En vez de ser sepultado, el cadáver fue incinerado de pensamiento y sus cenizas exparcidas por todo el país.

Trujillo fue arquetipo de una época, de una etapa de la historia dominicana y la coyuntura internacional. Hoy, no hay las condiciones para que surja un Trujillo.

Pero con su reciclaje es un personaje que está vivo y se encuentra disperso y activo en cada uno de los estamentos dominicanos.

Trujillo, después de muerto, comenzó a vivir cuando se hizo el borrón y cuenta nueva. La dictadura no fue sepultada, sino que sus principales impulsadores cobraron vida en las nuevas instituciones políticas que se forjaron.

Trujillo cobró fuerzas vestido de nuevo cuño en los gobiernos del doctor Balaguer. Trujilo está en la forma de administrar sus riquezas de los empresarios dominicanos, donde impera la indolencia.

Para sepultar a Trujillo tenemos que admitir que fue parte de la historia dominicana. Bueno y malo, usted no lo puede borrar por capricho o deseos, sino por un análisis a fondo de sus hechos.

Segmentos de la sociedad dominicana son temerosos de siquiera someter a un estudio inteletual y cientifico a Trujilo. Con ello se comete un grave pecado.

Pero en algo hay que estar claro. Trujillo como el hecho de los 31 años es parte del pasado. Nadie puede revivir esa etapa de la historia dominicana, porque ya ella está sepultada por el devenir de los años.

Trujillo es presente, porque se recicló y se quiera o no, ha estado presente en la historia dominicana de los últimos años.

La revolución de Abril no hubiera sido posible sin el accionar del ejército trujillista; no hubiera sido posible sin el mando de dos militares hijos de las columnas fundamentales del régimen, como eran Rafael Tomás Fernández Domínguez y Francis Caamaño.

Fueron recliclajes del borrón y cuenta nueva, como lo fue el doctor Joquín Balaguer, o el distinguido intelectual Don Emilio Rodríguez Demorizi.

Trujilo se recicló y se tornó participativo y democrático, mientras sus métodos, sus acciones, sus crímenes, son cosas del pasado. Mirar hacia las acciones de Trujillo es quedar petrificado por volver la cara al pasado.

A Trujillo reciclado y metido en la sociedad dominicana solo se le puede combatir con las ideas de progreso, con la concertación, con el respeto a los derehos humanos, dando de comer al necesitado y manteniendo la fe en el porvenir.

Trujillo el de los 31, sigue a caballo. Trujilo el reciclado está en el internet. El de la Palmita, está enterrado; el reciclado, frente a su espejo cuando se peina por la mañana.

El principal pecado de una sociedad, es tener miedo a sus fantasmas. Al pasado se le sepulta, y se abre brecha al presente.

Manuel Hernández Villeta es periodista dominicano

2011-12-03 04:07:38