Imbricaciones judiciales
Por Manuel Hernández Villeta
Hay ahora confianza en la justicia dominicana. Hay verticalidad en los jueces a todos los niveles, y en los integrantes de la Suprema Corte de Justicia. Jorge Subero Isa sembró un buen trecho y ahora se debe ampliar esta tarea.
La Suprema Corte de Justicia tiene que actuar con verticalidad. Justa pero sin deber favores, ni tener amigos. La verdadera justicia es ciega, para no ver a quien le toca juzgar, sino los hechos que se presentan.
Por eso tiene en las manos una balanza, para que haya equilibrio de todas las partes, y sin inclinar su pensamiento, solo aplique justicia al culpable.
No hay justicia cuando el círculo mediático, de opinión pública, o voz callejera, encuentra culpable o inocente, de acuerdo a su predilección. Regularmente cada casilla es ocupada o por un amigo o un contradictor.
De ahí que si la justicia es imparcial y actúa de acuerdo con un espíritu genuino, aplicará siempre el peso de las pruebas, y nunca condenará a un inocente. (Sigo teniendo objecciones al Código Procesal Penal y lo considero una retranca para el área, y el cual debe ser modificado en los próximos meses y años)
Si se manipula la justicia, un inocente puede ir a la chirona, como se destapa en las verificaciones modernas del entramado judicial norteamericano. El primer paso a dar por la Suprema, es lograr que se mantenga el apoyo del pueblo al sistema judicial.
En muchos jueces de bajo nivel el rumor público lo señala con el dedo, y en ocasiones se habla de que aplican de un modo individual y personal lo que debe ser justicia institucional.
De ahí que no estemos de acuerdo con el rumor callejero o las querellas de personas que se ven metidas en el proceso. La Suprema es la que tiene la última palabra. Valga reconocer que son muchos los jueces que en los últimos años han sido amonestados y hasta expulsados, por comprobarse que tenian manejos dudosos.
Tenemos que llegar a un futuro cercano en que todo juez, aunque sea de paz, provenga de una Escuela de la Magistratura. Que se haga carrera, y no que se vea como un empleo para jóvenes recién graduados.
Ser juez es una vocación. Nunca un profesional cotizado ganará más en el sistema judicial, que ejerciendo a nivel privado. De ahí, que jueces tienen que ser los que sienten vocación, y eso hay que ponerlo en la balanza de la depuración de una escuela de la magistratura.
Un juez debe llegar a la posición por su capacidad, su honradez, su entrega y no porque sea representante de una oficina de abogado. Cuando cubría la fuente judicial del Palacio de Justicia, hace ya muchos años, los jueces eran recomendados por los bufetes que en esa ocasión se encontraban en la zona de Ciudad Nueva.
Es más, en muchas ocasiones las sentencias eran evacuadas en esas oficinas de abogados que se mantenían en las cercanías del Palacio de Justicia. Hoy ese panorama cambió, ya es parte del pasado, por lo que debe haber un renacimiento del sistema judicial.
Hay otras partes fundamentales en el desarrollo de la aplicación de justicia, que es el Ministerio Público y la Policía. Por sus imbricaciones, voy a tratar al Ministerio Público y a la policía en dos artículos futuros por separado.
Tengo fe en el sistema judicial. Ahora esa fé no me nubla la vista para ver que persisten manzanas podridas que hay que sacar, y manos que se corrompen que deben ser cercenadas. Vamos por buen camino, solo que no descuidar la marcha.
2012-08-06 22:01:12