Economia, Opiniones

Una planta eléctrica para República Dominicana y Puerto Rico


Por: Carlos Ricardo Fondeur Moronta

Justo al lado de la isla Hispaniola o Santo Domingo, casi en medio del Canal de la Mona, que separa a Puerto Rico y República Dominicana, se encuentra el archipiélago de Isla Mona, que pertenece al Estado Libre Asociado de Puerto Rico y la componen la isla principal, homónima, islotes y cayos.


Es una de las posesiones que deberían pertenecer al estado archipielágico de República Dominicana. Fue descubierta por el Almirante Cristóbal Colon en el año 1493 y desde ella se atentaba frecuentemente contra la isla de Santo Domingo por los piratas.
El traidor a la patria y que hoy Joaquín Balaguer puso sus restos en el Altar de la Patria, junto a los patricios Duarte, Mella y a quien hizo fusilar, Sánchez, provocó que ese archipiélago lograra Inglaterra colocar allí al Gobernador, ya en 1875. Las sucesivas y cruentas luchas entre los restauradores dominicanos y el Ejercito Real de España, dio al traste con la incapacidad militar y económica dominicana para ocuparla. Todo, se debió a la insipiente y débil independencia que más tarde, con la asunción del mandato de Pedro Santana y su posterior Decreto que solicitó la invasión de los españoles, la República Dominicana perdía la Isla de Mona.


Con ello, la posibilidad de convertir a nuestra nación como un centro de producción de energía eléctrica. Pondríamos una planta termonuclear allí para abastecer las provincias orientales y vender el resto de la energía producida a Puerto Rico y un tanto del excedente a la República de Haití.


ISLA BEATA e ISLA ALTO VELO o ISLA DE CACA


Es una isla ubicada a siete kilómetros de la provincia dominicana de Pedernales, que
también sufrió intentos de invasión de parte Haití, Inglaterra y Estados Unidos. Era u reducto o reservorio natural de aves, que depositaban allí sus heces, que luego vendían los invasores para venderle muy caro como abono para jardinería exclusiva, específicamente en la emergente ciudad de Nueva York y en el Estado de Nueva Jersey o Estado Jardín.


Muchos de esos jardines esplendorosos fueron abonados con esa riqueza dominicana.


Las islas, fueron ocupadas y asumidas como suyas por el gobierno invasor haitiano, quien ordenó la explotación de sus minas de sal y piedras de pedernal a los comerciantes de ese país, hasta que los dominicanos las ocupan tras la declaración de la Independencia Nacional y las derrotas infringidas a los invasores, primero, haitianos, luego, españoles.


Un día, a las islas arribaron barcos propiedad de empresas comercializadoras de productos químicos para la producción agrícola, la explotaron y aprovecharon para izar la bandera de la Unión y así tomar posesión de ella, viéndose imposibilitada de tomarlas para sí, por la rápida acción del gobierno dominicano. Ocurrió en el año 1854, en el gobierno de Buenaventura Báez, el militar Juan Alejandro Acosta entabla un combate campal al mando de unos cuantos poco entrenados militares dominicanos, que lograron expulsar a los saqueadores del preciado material o heces de aves, llamados Guano por los dominicanos y popularizado en la nación norteña por su preciado valor. En esos tiempos era muy popular que los militares norteamericanos llegaran a sus hogares o al cementerio, con ramos de
exóticas flores que eran abonadas con nuestro producto.


En el año 1860 fueron concedidas legalmente la explotación del Guano de las islas,
volvieron a colocar la bandera, lo que, al volver a ser declaradas como posesiones
norteamericanas, las fuerzas navales dominicanas volvieron a desalojarlas y declararlas Patrimonio Natural.


ISLAS TURCAS Y CAICOS


Es un archipiélago ubicado a 200 kilómetros de la provincia de San Fernando de
Montecristi, al noroeste de República Dominicana, y a mas de 6,000 kilómetros lineales del Reino Unido y establecidas como territorio británico de ultramar, como las argentinas Islas Malvinas.


Google las califica erróneamente como parte del «Continente América del Norte», ya que nuestro territorio continental se llama AMERICA y Norteamérica es un subcontinente de esta, como es el Caribe, enclave insular donde se encuentran estas islas, muy cercanas a la República Dominicana y Haití.


Ocurrió lo mismo que con Islas de Mona. Estas islas fueron exploradas por Cristóbal
Colon, confiriéndole el derecho de gobernación a Juan Ponce de León, en el año 1512, de acuerdo al Diario de Colon. Por encontrarse esa isla y sus islotes tan cerca de la República Dominicana, Ponce de León hizo su casa en la provincia La Altagracia. Del dominio español paso a ser posesión francesa y después de luchas contra filibusteros y piratas del Caribe, masacrada la población Taina, paso a ser gobernada por la corona inglesa a través del gobernador de Jamaica. No pudimos poseerla por motivo de las guerras intestinas de los habitantes de origen español y francés de la isla La Hispaniola.

Luego, tras la Independencia de Haití de Francia y España, su poder político y militar se enseñoreo con ser los dueños de la totalidad de la isla y, con tantas intermitencias de escaramuzas, los habitantes de ambas partes de esta isla pudimos dedicar tiempo y recursos para la toma de las adyacencias.


La multiplicidad de costumbres y diversidad de idiomas, han hecho aun mas daño a
nuestras poblaciones, ya que por ese motivo no logramos entendernos en un propósito de naciones, que, aunque separadas, hubiéramos podido aunar esfuerzo, en tiempos postreros, para lograr la expulsión de colonialistas.


Es realmente una vergüenza que aun en los años 1800 los colonialistas exógenos de nuestro continente americano, siguieran escabulléndose para colonizar los territorios ubicados a miles de kilómetros de su reino.


LAS ANTIILLAS


Solo Cuba pudo lograr completar la gobernanza local de sus territorios.
Jamaica pasó a ser posesión inglesa. La Hispaniola era española, luego hispano-francesa, mas tarde haitiana y dominicana. Puerto Rico de española pasó a ser colonia de los Estados Unidos de América. Las islas pequeñas adyacentes a Puerto Rico, al noroeste del Caribe, las Islas Vírgenes de los Estados Unidos.


Las islas cercanas a La Hispaniola (Española o Santo Domingo, los haitianos la reclaman como Isla de Haití) y Cuba, son las Bahamas; un archipiélago sacudido por extensas batallas entre corsarios y imperios, quedando la mayoría como propiedades de ultramar de Francia y Reino Unido, tras la derrota de España en las guerras entre los ejércitos de la Reina Isabel I de Inglaterra y Felipe II, de España, (1761-1763), que en realidad tuvo sus comienzos en el año 1756, lo que era llamada la Guerra de los Siete Años, que desemboco en la firma del Tratado de Paris, el 10 de febrero del 1763. Esas epopeyas marcaron el arraigo victorioso del imperio británico sobre las islas del Caribe, en ambos extremos.


Ya no podemos hacer nada respecto a estas islas pequeñas, pero sí podríamos luchar por establecer un Tratado de Co-propiedad Territorial sobre la Isla y sus cayos e islotes, a fin de establecerlas como punto de partida para la ejecución de un mega proyecto de producción de energía nuclear.


Una central nuclear es una instalación industrial en la que se genera electricidad a
partir de la energía térmica producida mediante reacciones de fisión en la vasija de un reactor nuclear.

Bolivia, como país del llamado tercer mundo, se encuentra instalando un reactor nuclear. Ya con las tecnologías de punta, los desastres ocurridos en las plantas de de reactor nuclear ocurrido en Inglaterra en Windscale, en 1957, Fukushima en Japón en 2011 y Chernóbil (hoy Ucrania, antes, Unión Soviética, 1986), pueden ser mínimas.


Un accidente nuclear ocurrida en una de esas islas, del nivel 6 o siete, los máximos
exponentes hasta ahora, a una distancia de territorios insulares densamente poblados como la Región Oriental de República Dominicana (Provincias La Altagracia, San Pedro de Macorís, La Romana, Samaná) se encuentran a escasos 60 kilómetros de La Altagracia, República Dominicana y a 72 kilómetros de Cabo Rojo (Puerto Rico) Puerto Rico es una pequeña isla superpoblada, que con el transcurrir del tiempo, no quedará espacio disponible para generar sus propias energías limpias.


Generar energía nuclear en Isla de Mona seria prudente, desde un punto de vista
estratégico, que se encuentra casi equidistante entre las islas de Puerto Rico y República Dominicana, donde empresarios ambas binaciones deberían de conciliar una manera de inversión mancomunada.


Aun estando dicha isla en el trayecto obligado de los ciclones que vienen de Este a Oeste del Caribe, las posibilidades de la ocurrencia de mega accidentes nucleares que pongan en peligro el área insular compartido, tengan repercusiones sobre el entorno ecológico que no puedan ser subsanados.


Un cable submarino entre Isla de Mona y República Dominicana sería de unos sesenta kilómetros y de Isla Mona a Puerto Rico de unos setenta kilómetros, lo que representaría un ahorro enorme de dinero por la producción de kilovatios/hora imprescindibles para el desarrollo que conllevara entrar a la próxima era tecnológica mundial. Puerto Rico y República Dominicana gozan, desde siempre, de excelentes relaciones políticas, económicas y culturales que coadyuvan grandemente al desarrollo de proyectos conjuntos.


Solo habríamos de reorientar el porvenir macroeconómico a través del aumento del
consumo energético y su aprovechamiento en el campo ecológico y económico. Debemos encumbrar nuestros planes no solo para el desarrollo industrial, sino aunarlo con la estabilidad ecológica.


El establecimiento de una comisión especial para el estudio de las probabilidades
ambientales y de inversión, podrían tener eco en el sector económico de los Estados Unidos o de China, con el concurso del los sectores empresariales de ambas islas.
Solo tendríamos que realizar los estudios geológicos, el nivel máximo de altura de las olas, las corrientes marinas y el flujo de vientos en las épocas altas y, por supuesto, mover reservorios y ajustarlos al nuevo ambiente.

UNA PLANTA A GAS


También, podría ser factible la instalación de una planta a gas natural, al estilo de la que se está instalando en Manzanillo, solo que esto supondría un consumo alto de ése preciado.
Ambas opciones, la nuclear o gas, suponen un avance en el desenvolvimiento económico de Puerto Rico y República Dominicana, máxime, cuando los cambios ecológicos derivados del cambio climático impulsan hacia una reconfiguración del modus vivendi por el acceso masivo de los recursos naturales y la alta población que supone el desarrollo económico equilibrado.

carlosfondeurmoronta@hotmail.com