La falta de oportunidad para educarse y acceder a un empleo constituye una bomba de tiempo. La advertencia la hace Sonia Vázquez, quien ostenta la representación auxiliar en el país del Fondo de Población para las Naciones Unidas.
La funcionaria del organismo internacional llama la atención sobre el hecho de que la juventud constituye el segmento de población más elevado del país, con un treinta por ciento situado en el rango de 10 a 24 años. Son setecientos mil jóvenes que pertenecen a la categoría que llama «ni, ni»; esto es, ni estudian ni trabajan. De hecho, conforman también el treinta por ciento del catorce por ciento de personas sin empleo en nuestro país.
Se trata de una bomba de tiempo ya próxima a estallar. Los efectos de esta combinación del «ni, ni» resultan letales. Las estadísticas avalan esta dolorosa realidad. Un estudio del propio organismo al que representa la señora Vázquez revela que de cada 100 feminicidios que tuvieron lugar el pasado año, 43 fueron cometidos por menores de 30 años. Aunque no tenemos datos a mano, es más que probable que también sea elevada la cantidad de jóvenes que acuden al suicidio por diversas razones. De igual modo, la proporción de los que aparecen vinculados a actividades criminales y los que resultan víctimas de las ejecuciones vinculadas al tráfico de estupefacientes por los «tumbes» y las guerras entre pandillas.
Pero sin necesidad de apelar a números estadísticos las ocurrencias del cada día nos golpean con la evidencia del descarrilamiento de una gran cantidad de jóvenes que, sobre todo en los barrios habitados por familias de bajos recursos, se inclinan cada vez más a mostrar actitudes antisociales y reñidas con la ley. Más que eso: a vivir en el marco de la escala de inversión de valores que tradicionalmente han servido de soporte a la sociedad y de marco garante de la convivencia pacífica.
Basta el solo ejemplo del sepelio del capo Gilbert el de Guajimía o El Gallo, los dos apelativos con que era conocido Junior Javier Minaya, acusado de haber dado muerte a otro capo rival que respondía al apodo de El Muerto, por el control de puntos de venta de drogas en el populoso sector de Herrera.
El entierro se convirtió en una masiva manifestación de duelo, donde cientos de jóvenes participaron en la marcha fúnebre, incluyendo medio centenar de motoristas, consumiendo gran cantidad de bebidas alcohólicas, lanzando vivas en su honor y coreando «Tú eras de los buenos y te mataron los malos» al tiempo de proferir amenazas contra los periodistas que reportaban el evento.
Independientemente de la forma en que la Policía le dio muerte…¿Era un antisocial este joven de 22 años que murió acribillado a balazos por la Policía? La propia madre de Minaya reconoció que vendía drogas de toda clase…pero sosteniendo paradójicamente que no era un delincuente y denunciando además la complicidad de agentes policiales que proporcionaban a su banda armas y chalecos antibalas.
Como el caso de Gilbert y El Muerto y sus respectivas pandillas juveniles, son muchos los casos que se están registrando con frecuencia cada vez mayor y más preocupante. Las razones, como bien apunta, el informe del Fondo de Población de las Naciones Unidas se fundamentan en la falta de educación y de empleo. Le sumaríamos también como elementos coadyuvantes el proceder de hogares desintegrados, infuncionales o inexistentes, la inversión o falta de valores, el constante golpeo de la sociedad de consumo y el efecto-demostración de otros jóvenes que, vinculados a actividades ilícitas, hacen ostentación en sus respectivas barriadas de una tentadora prosperidad, amparada por la complicidad de autoridades y la lenidad de la Justicia.
La combinación de todos estos elementos no pueden dar como resultado más que la auténtica bomba de tiempo a que se refiere el llamado de alerta de la representante del organismo internacional, planteando el reto urgente de desmontarla antes de que haga explosión, lo cual, valga la reiterada advertencia no se logrará con simples medidas represivas sino con una vigorosa y bien dirigida política de rescate económico, educativo, social y familiar.
EL TIRO RAPIDO
Mario Rivadulla
Enero 18, 2013
teledebate@hotmail.com
2013-01-22 22:11:49