El Medio de Comunicacion

Opiniones

DOS REUNIONES…DOS PARTIDAS

EL TIRO RAPIDO

Mario Rivadulla

Desde mucho antes estamos convencidos y así lo hemos venido expresando que todas las apelaciones, gestiones y mediaciones para lograr la reunificación del Partido Revolucionario Dominicano son tiempo y esfuerzo perdido.

Para lograr ese no ya cada vez más improbable sino casi imposible objetivo sería necesario que las dos principales figuras alrededor de la cuales gira la crisis interna que afecta a la parcela blanca, todavía hasta las pasadas elecciones la de mayor número de seguidores, dieran un paso atrás en sus respectivas aspiraciones que los han conducido a posturas a todas luces irreconciliables.

Pero ni Miguel Vargas Maldonado renuncia a su casi obsesiva aspiración de ser el candidato presidencial por el PRD en la todavía distante contienda electoral del 2016, ni Hipólito Mejía al liderazgo de su facción, donde tiene acogida la mayor parte de sus llamados dirigentes históricos y donde sus seguidores ejercen una fuerte y determinante presión sobre sus decisiones.

De por medio, a lo largo de todo este penoso proceso en que el PRD, olvidado por completo de su papel como principal y casi único partido de oposición por la escasa influencia de los demás, ha servido de escenario para una continua batalla campal entre sus dirigentes, en la cual se han ido sumando expresiones cada vez más subidas de tono hasta descender a los planos más belicosos y hasta insultantes. En este escenario y en medio de esta cada vez más asfixiante atmósfera, el partido ha ido perdiendo simpatías y seguidores.

De haber tenido la oportunidad de celebrar una convención bastantes meses atrás, cuando todavía la pugna no había llegado a estos extremos desgarradores es posible que esta situación se hubiese podido zanjar con un poco de sensatez y aplicando mecanismos de democracia interna. Hoy resulta imposible. Ni Vargas Maldonado aceptaría una victoria de Hipólito, ni este la de aquel. Esto así, quizás más que nada por presión de los respectivos grupos que siguen sus orientaciones.

Pero si todavía había quienes abrigaban una esperanza de que ambos pudieran zanjar sus diferencias, el esfuerzo más reciente y que parecía el más promisorio que intentó sin conseguirlo, el mayor general Soto Jiménez, la misma pierde todo soporte con la realización de las dos reuniones celebradas por separado por ambos contendientes, después de una previa, nocturna y nuevamente frustrada gestión. Ahora, hay dos alegados Comités Ejecutivos Nacionales y como principales consiguientes acuerdos, sendas convocatorias para la celebración de dos Convenciones internas para la elección de sus autoridades. Una situación que dará motivo a nuevos recursos ante el Tribunal Superior Electoral y a nuevas acusaciones de parcialidad por parte del mismo. El único saldo positivo a celebrar es que al efectuarse por separado no hubo que lamentar los esperados, temidos y habituales actos de violencia.

Quiérase que no y es una pena tener que admitirlo, el PRD, el que fundaran en Cuba el profesor Juan Bosch y otros exiliados; al que entregó su vida y su aliento final José Francisco Peña Gómez, el líder popular de mayor arrastre que haya conocido el país; la agrupación que ha sido un factor decisivo en la instauración de la democracia política en el país, ha dejado de ser una unidad para convertirse en dos partidas más que partidos, distantes cada vez más el uno del otro.

Con sus líderes empeñados en arrancarse las tiras de la piel, con feroz insistencia y hasta entusiasmo. Olvidados del papel histórico que les corresponde de contribuir al equilibrio político y al más saludable ejercicio de la gobernabilidad, mediante una oposición enérgica aunque constructiva, insuflando renovados ánimos a su desalentada militancia y colocándose en ruta para competir por el poder en el año 2016, donde por el contrario, están contribuyendo desde ya mismo a la continuidad del PLD.

Popular, aunque olvidada, la vieja consigna de que «el PRD únido jamás será vencido». Más ajustada a la realidad al presente, sería trocarla por «el PRD desunido, siempre será vencido»

Qué lástima. Por ese gran partido y por el país que requiere del mismo.

teledebate@hotmail.com

2013-08-05 13:52:17