Por Manuel Hernández Villeta
Las alianzas políticas son difíciles, cuando no hay coyunturas sociales en pie. Se dan acuerdos entre partidos, para tratar de ganar unas elecciones, pero siempre habrá fragilidades y debilidades.
La unidad de grupos que son opuestos, tiene que estar basada en el ofrecimiento, el dar a cambio de recibir y en llevar a grupos sin mucho apoyo popular, a conseguir lo que por medios propios le sería casi imposible.
Ya el mote de unidad para atender el desarrollo nacional está muy manoseado y en la práctica casi nunca se da esa mancomunión, ni se busca impulsar el desarrollo. A los partidos únicamente les interesesa llegar de bisagra al poder, para que se les de su cuota.
Para darse una verdadera unidad nacional, tendría que estar en peligro la Patria. Unidad nacional para sacar al interventor norteamericano; para hacer la revolución del 65, de retorno a la Constitución sin elecciones, y enfrentar las sanciones que pervivían luego de la muerte de Trujillo.
En todo caso, para que se de un movimiento unitario nacional hace falta la unión para la acción. Se podría hablar de la existencia de un programa de gobierno, pero talvez ese deseo y esa aspiración sería perder el tiempo.
El desguace electoral conforma frentes para ganar unos comicios. Eso es todo. Luego desde el gobierno se aplica los deseos y la visión del gobernante de turno. En esta ocasión, al presidente Danilo Medina le tocará encabezar un frente unitario de amplio espectro.
La reelección presidencial sería casi imposible con un solo partido. Por mas fuerte que sea, el de la Liberación Dominicana no tendría en solitario todos los votos que le hacen falta para ganar con el 50 más un voto.
Con un amplio frente unitario, con la acción y cometido de ganar las elecciones congresuales, municipales y finalmente las presidenciales, Danilo Medina logrará imponer la reelección. En el frente opositor queda poco terreno para la unidad.
La desunión, motivada por egos personales y creencia de ser predestinados, castra a la oposición de tener un frente unitario, que le garantice ganar las elecciones. Podría hacer un buen papel, pero no alcanzaria los votos suficientes en medio del individualismo.
Lo trascendental seria que un frente unitario nacional sobre-pase la simple celebración de las elecciones, y sirva de catapulta para hacer frente a los graves problemas nacionales, que incluyen el hambre, la miseria, el abandono y la exclusión social: si no hay soluciones a estos problemas, vendrán estallidos populares, que hoy se pueden evitar.
2015-06-16 01:36:47