Por Manuel Hernández Villeta
El Partido Revolucionario Dominicano está en su peor expresión política. De aquí a la tumba. Sólo podría salvarlo hacer un buen papel electoral, con sus candidaturas congresuales y municipales.
Podría haber sorpresas, sin embargo, los entendidos políticos, que en muchas ocasiones fallan, creen que se está filmando la agonia de los blancos.
Pero con un sorbo de poder, el PRD puede recuperarse. Sus masas irredentas tienen posibilidades de aglutinarse en esta alianza con el Partido de la Liberación Dominicana, cuando se anuncie oficialmente los alcances del pacto. Si se conserva la mayoría de las sindicaturas, las regidurías y las diputaciones, habrá pelea y segunda oportunidad.
Y lo más importante para esa masa con deseos de comer, es que de seguro en este mes se anunciará la tajada de cargos públicos que tocará al PRD. El reto de Miguel Vargas Maldonado, presidente del PRD, es poder atraer a los perredeistas dispersos y darle nuevas fuerzas a su sector político.
Hoy, sólo hay un partido fuerte y poderoso en el país, que es el PLD. Ya en el torneo electoral les toca a los otros demostrar hasta donde llegan los lanzamientos de su brazo. La tradición y las luchas del PRD deben pesar mucho, por lo que deberá cobrar vigencia en los próximos meses.
Por demás va a la alianza con el número uno, una clara piedra de negociación y un impulso para jornadas más fuertes. La alianza con el PLD es circunstancial, y de seguro luego de las elecciones se dará por terminada. El camino del PRD lo lleva a luchar por levantarse del fango o perecer. No podría subsistir siendo un simple eslabón de tercera categoría.
Hay que estar claro de que ya el PRD pasó la página del doctor José Francisco Peña Gómez. Esas fueron luchas de otros tiempos y otras circunstancias. Hoy todo está en caminar para sobrevivir, no para sacar al doctor Joaquín Balaguer del poder. No es descabellado considerar que el PRD que se inicia con Peña Gómez, luego de la revolución de abril, tenía como divisa central echar del poder al doctor Balaguer.
Sin Balaguer, al ganar el PRD con Don Antonio Guzmán, se esfumó la unidad y comienzan las enemistades y las divisiones. Jorge Blanco pisó cárcel, pero dos hermanos políticos como Peña Gómez y Jacobo Majluta se enfrascaron en una lucha intestina que terminó con una profunda división.
Fue con el apoyo del doctor Balaguer que consigue el PRD obtener el empuje final para volver al poder, comenzando a dejar atrás los pronunciamientos de tea prendía, la revolución de los caballos desbocados y la tierra arrazada, a cambio de poder alcanzar las escalinatas del Palacio Nacional.
El PRD de hoy sólo tiene un camino: reunifica fuerzas con esta alianza, o lo sepultan.
2015-09-02 00:18:21