Opiniones

A Pleno Sol Plátano y arroz

Por Manuel Hernández Villeta

La solución no es comprar productos agropecuarios en el exterior. La importación de plátanos no logró el milagro de bajar los precios, ni de abastecer el mercado nacional. Ahora se quiere traer arroz de cualquier país, mientras que el cereal aumenta de precios en los establecimientos.

No hay solución sustituyendo productos que se cosechan en la República Dominicana, por otros que son adquiridos en dólares, y algnuos con variantes en el cocimiento que no satisfacen el paladar nacional. Hay que hacer una amplia revisión de lo que podría estar produciendo la escasez, pero también a ver quiénes son los culpables de la especulación.

Se da el caso de que los principales beneficiarios de las importaciones son los mismos que obtienen grandes beneficios con la especulación. Los únicos que cuentan con los dólares suficientes para adquirir plátanos en el exterior son los grandes industriales, los supermercados y los almacenistas-mayoristas.

El plátano comenzó con escasez y especulación; es la misma receta que ahora se da con el arroz. De seguir esta tendencia, todos los artículos agrícolas tendrán que ser comprados en otros mercados.

Nadie está hablando de controlar la especulación. Ver la realidad de que un plátano no se puede vender a 20 pesos. En principio se dijo que los forasteros costarían siete pesos, ahora las cadenas de supermercados lo anuncian en especiales a tres, catorce y quince pesos.

Pero ese suministro de plátanos de otras tierras es limitado. En los colmados no se ve, y si aparece es con precios por encima del fijado en los especiales de los supermercados. Las importaciones masivas no han solucionado el problema en lo que se refiere a abastecimiento y valor de sustentación.

Con el arroz hay que tener cuidado. Es el artículo de mayor demanda en la dieta de los dominicanos. Un proceso especulativo perjudica a todos los nacionales, y también a la industria turística y los restaurantes, sean fondas de plato del dia o lujosos.

Hay que estabilizar los precios del arroz, antes de autorizar importaciones que podrían hacer más competitivo el cereal y por consiguiente obligar a nuevos precios.

Con el plátano y el arroz tenemos la amarga experiencia de que hay que establecer una canasta familiar protegida, y dejar que la ley de mercado, de la oferta y la demanda, no sea la que rija la comida del pobre. En los aumentos de los precios de los comestibles hay una alta dosis de especulación. Y eso se debe combatir con todos los mecanismos de ley.

Además, con las importaciones se destruye al pequeño productor, y se da pie a una industria de distribución, donde nada se cosecha y todo se compra en mercados extranjeros. Todavía somos un país que tiene uno de sus ejes fundamentales en la agricultura, pero de seguir por este sendero podríamos convertirnos en distribuidores de productos agrícolas comprados en el exterior. No es el mejor camino al desarrollo.

2015-11-02 00:27:22