Por Narciso Isa Conde
Siempre expresé fuertes reservas frente al Partido Revolucionario Moderno-PRM como cabeza de un frente opositor al Partido de la Liberación Dominicana-PLD y su gobierno, pero confieso que éste superó todas mis expectativas negativas con su vergonzoso contubernio con la escoria política balaguerista.
Volvió a aquello de la «amarradera de chiva», como le decía Hipólito Mejía a sus negociaciones con Balaguer.
Cierto que la chiva ya no se amarra en el patio de la casa del caudillo fallecido, si no en la Casa Nacional de los reductos coloraos en extinción. Y Luis Abinader decidió seguir aquello feos pasos del expresidente Mejía en la competencia con el PLD, trasladándose por esos lares a comprar a sobre precio ?previo amarre- esa chivita moribunda; al parecer para darle oxigeno y agregar a sus boletas la casilla número tres.
El hecho ilustra como el PRM en esencia no está tan distante del PRD de Vargas Maldonado, sino que uno se vendió al PLD mientras el otro compra una oferta sobrevaluada de un grupo que solo merece el basurero.
En fin, quedó más claro que el proyecto Abinader no es nada nuevo ni renovado, y que el PRM es solo un desprendimiento del perredeísmo portador de graves vicios en materia de alianzas, negación de democracia interna, clientelismo, corrupción, impunidad y alianzas sucias a cualquier precio; llegando al colmo de ponerse casi a la par de la facción super-corrompida y famélica de Quique Antún, aceptándole candidaturas a granel y aprobándole su propuesta de competir con él en la candidatura presidencial.
El presente pacto con la claque balaguerista -experta en venderse al mejor postor y en fungir de bisagra entre el PLD y cualquier otro- retrata de mala manera la «nueva esperanza» que anuncia Abinader; resultando ahora difícil decir que es peor, si unirse a Miguel Vargas y su cascarón PRD, o aliarse a esa facción del destartalado PRSC. En ese orden, en esta coyuntura, el PRM se aproximó además a la manera dolosa de hacer política del PLD.
El reparto de candidaturas del PRM al PRSC no pasa de ser una vagabundería política plagada antidemocracia y desprecio por sus propias bases, sus otros aliados y la sociedad. ¿Qué dirán los demás socios «izquierdosos» y «progre» del PRM en la CONVERGENCIA?
Este hecho refuerza el criterio de que todo el sistema tradicional de partidos está en descomposición y de que de él es difícil que puedan surgir fuerzas renovadas, dado que su degradación se conecta con la del Estado y sus instituciones, y la pandemia neoliberal.
14-12-15 Santo Domingo, RD
2015-12-15 14:05:13