Opiniones

A Pleno Sol Ezequiel, el pastor

Por Manuel Hernández Villeta

El problema histórico de los religiosos dominicanos ha sido la indiferencia. Todo se queda en cosas de oraciones, pero sin ir a los problemas naturales y existenciales del hombre. De acuerdo en que primero debe ser Jesús y luego los problemas terrenales, pero la indiferencia molesta.

No puede un religioso vivir de espaldas a las necesidades y los males de su comunidad. En su diario clamor a Dios tiene que estar sostenido sobre una realidad propia de su existencia. No puede haber sinceridad si se quiere hablar a nombre Jesús, sin antes mirar y dar la mano al prójimo.

Muchos religiosos locales fueron indiferentes ante los problemas económicos y de vida de una mayoría residente en la marginalidad, pero se adhirieron a manifestaciones políticas que propiciaron desde golpe de Estado hasta crímenes generacionales.

Por suerte, el religioso de hoy es sensible, sabe cuál es su responsabilidad social, y los deberes y obligaciones que tiene. No puede abandonar su misión de llevar a mujeres y hombres la palabra de su Señor, que debe ser lo más importante, pero atendiendo a la voz que clama por pan, físico y espiritual.

Comparto los puntos de vista terrenales de los religiosos, cuando en sus sermones elevan cánticos al Rey de Reyes, pero matizan con una visión sin cortapisas y sin diplomacia de los males de sus comunidades.

La primera vez que vi y escuche al pastor Ezequiel Molina Rosario fue en un compromiso profesional al cubrir para un medio que laboraba una concentración de la Batalla de la Fe, que en ese entonces la realizaba en el Estadio de la Normal Juan Pablo Duarte.

Lo perdí de vista por muchos años, pero desde que se celebra su Concentración en el Centro Olímpico lo seguí por la radio y ahora por la televisión. De hecho lo veo todos los domingos en los sermones que eleva en su Iglesia y que son difundidos por una televisora cristiana.

Hoy respaldo plenamente al pastor Molina. Un hombre entregado a la fe, pero que sabe presentar los graves males de su comunidad. El país necesita voces autorizadas, con gran valor moral, que puedan decir lo que piensan sin miedo, sin temor y siguiendo los lineamientos de su fe y su conciencia.

El pastor Molina el día de Año Nuevo dijo verdades y demostró que la prédica cristiana no signífica que se peque de indiferencia ante los graves males que padece la sociedad dominicana. Lo felicitó por hablar a su pueblo sin temor ni sobrecogimiento al estar de frente ante los principales candidatos presidenciales que tiene el país.

La República Dominicana necesita líderes como el Pastor Molina, y exhorto a la comunidad nacional a que le de su respaldo. Por mi parte, lo seguiré por televisión todos los domingos el pronunciar el mensaje de su culto dominical. «Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres».

2016-01-07 01:11:11