Opiniones

A Pleno Sol Crisis haitiana

Por Manuel Hernández Villeta

Haití es el país más atrasado y pobre de América Latina, es uno de los territorios olvidados del mundo. Haití está al borde de una guerra civil, y al parecer las grandes potencias guardan silencio y maniobran en las sombras.

Cualquier crisis haitiana, dentro de su territorio, en el marco de sus fronteras, tiene grandes repercusiones en la República Dominicana. Aquí residen unos dos millones de haitianos, la mayoría en forma irregular, y es uno de los principales adquirientes de mercancías dominicanas.

El temor que debemos tener todos los dominicanos, es que esa crisis haitiana sea echada sobre nuestros hombros. Las grandes potencias han querido fundir las dos repúblicas en una, pero ello es imposible.

Los países del primer mundo hablan constantemente de que ya no hay fronteras y que el mundo es global. Aplican esa receta fuera de su territorio. Los Estados Unidos tienen bien limitadas las áreas lemítrofes con Canadá o México.

Si el preludio de una guerra civil fuera sólo un problema de los haitianos, podrìamos doblar la página y que ellos solucionaran sus desavenencias, pero no es así. Una convulsión social en el vecino país provocará una estampida por toda la frontera y miles de ilegales entrarán a nuestro territorio.

De ahí que las soluciones a este problema la tienen que buscar los mismos que lo crearon: los Estados Unidos, Francia, Inglaterra, Canadá y España. Desde hace años la fuerza pacificadora de las Naciones Unidas actúa en Haití, pero no ha bajado ni un milímetro a la violencia.

Hoy en Haití no hay instituciones, no existen las Fuerzas Armadas, la policía es decorativa y mal armada, no hay tribunales, no hay jueces, no hay nada. Se vive en un pleno estado de salvajismo controlado.

Y en medio del caos están los que viven de la política. Ellos quieren fórmulas salvadoras para un país en crisis, y más bien parece que se burlan de toda la comunidad internacional. Haití no se puede levantar solo, es un parálitico y tiene que ser ayudado por las grandes potencias.

Haití fue el primer territorio del llamado nuevo mundo que se liberó y ello es muestra del coraje con que esos esclavos defendieron su vida y luego su territorio. Nosotros fuimos víctimas del salvajismo haitiano, y un 27 de febrero los patriótas trinitarios tomaron las armas y se liberaron,

Haití merece la solidaridad dominicana, pero sin cejar un punto en lo que se refiere a la defensa de nuestra nacionalidad, nuestra territorialidad, nuestra cultura, nuestra religiosidad y sobre todo mantener el fervor patriótico que heradamos de Juan Pablo Duarte.

2016-01-28 22:21:35