Opiniones

A Pleno Sol Llama de Libertad

Por Manuel Hernández Villeta

La Patria y la Constitución nos han quedado grandes. En 200 años hemos conocido la dictadura y el fuete, antes que la libertad. Lo único invariable, es que sobre la cabeza de los dictadores los dominicanos hemos luchado para tener un país libre y soberano.

La democracia para una mayoría inmensa de dominicanos no ha pasado de ser la campaña de un buen publicista. Democracia sin participación, democracia sin respeto a los derechos humanos, democracia sin libres alternativas, democracia sin pueblo y sin consenso.

En las páginas polvorientas de nuestra historia se habla de libertad, con un pueblo con las muñecas apretadas por los grilletes. Libertad es un grito que se escapa a pesar del bofetón histórico en los labios de los que buscan cambiar el sistema.

La democracia sigue siendo una químera. Nunca conocida a plenitud. Manoseada por los ensortijadores de imágenes, pero fuera del contexto de la vida real de los que nacen, se reproducen y mueren, sin conocer quiénes son.

Pero el pueblo desea vivir en democracia. Todas sus luchas han sido para que haya un gobierno que respete los derechos humanos, sobre todo el principal, que es el respeto a vivir. Muchas de las dictaduras dominicanas hablaron de democracia, y la vida para ellos era menos que un grano de maíz.

A pesar de sus sinsabores, sus dolores, la caída por siempre de sus mejores hijos, los dominicanos nunca han doblado las rodillas ante la barbarie y la opresión. Nacimos libres el 27 de febrero, y a pesar del golpe mortífero del sable reeleccionista de Pedro Santana, se mantuvo el ideal duartiano de búsqueda de un régimen en disfrute de las libertades públicas y privadas.

Hoy necesitamos más idealistas. Cierto que la democracia, la libertad y la independencia parecen letras de anaqueles, pero el sueño las hará realidad. Hoy más que nunca se necesita visualizar una república moderna, desarrollada, que entre al concierto de las naciones civilizadas.

Y se va a lograr. Tenemos una llama histórica que arde en nuestras venas. Nos hemos enfrentado a las grandes potencias de ayer y de hoy, y poco importa si hemos triunfado, o se ha mordido el polvo en derrotas momentaneas. Caídos y en pie, ahí está la mejor consigna de los dominicanos.

Defendimos a sangre y fuego, con el sable de Gregorio Luperón, el decoro nacional en la lucha de la Restauración, las masas irredentas enfrentaron a los interventores norteamericanos en el 1916, y en defensa de la Constitucionalidad el pueblo enfrentó una nueva intervencion militar gringa en el 1965.

El sueño sigue. Hay que mantenerlo vivo para que no perezca la llama de la libertad.

2016-02-26 08:50:12