Opiniones

A Pleno Sol Derecho a la vida

Por Manuel Hernández Villeta

Si los dominicanos perdemos la sensibilidad al derecho a la vida, caeremos al abismo más profundo. El principal accionar entre los seres humanos tiene que ser preservar el sacrosanto derecho a la vida.

Hay contiendas sociales donde los hombres se matan por diferencias políticas, étnicas, religiosas y económicas, entre otras sinrazones. Es el surgimiento de la barbarie y la cara más animal y violenta del hombre.

En cualquier lucha social que rompe ligazones y coyunturas, la violencia es un parto que proviene del engendro de la represión y el conculcamiento de los derechos de libertad y pensamiento.

La declaración Universal de los Derechos Humanos llegó a considerar legítimo el accionar de la violencia, para vencer a un gobierno dictatorial y despótico. Esa violencia ciega tiene que ser un hecho del pasado.

Hoy debe surgir la comunicación, la concertación, buscar soluciones y plantar los cambios que son necesarios en medio de aceptables niveles de disidencia y tolerancia. Donde se viola el derecho a la opinión del otro, se abre el camino al derramamiento de sangre y a la muerte.

En una etapa de paz política y social, los dominicanos estamos doblando las rodillas ante el crimen y la violencia. La gran víctima de la ola criminal, es el hecho de que una parte sensible de la población perdió respetar el derecho de la vida.

Se corre el riesgo de emular al salvaje Oeste norteamericano, donde hablaba la ley del gatillo y de la soga atada al pescuezo de los acusados. Hay un marco civilizado donde se tiene el ordenamiento de aplicación de justicia y el castigo a la comisión de violaciones de la ley.

Toda persona acusada de la comisión de un delito, tiene que ser juzgada en un juicio oral público y contradictorio y agotar todos sus derechos a la apelación.Nadie es culpable, hasta que se dicta la sentencia en el último entramado judicial.

Si la justicia se aplica con la muñeca dura de cada ciudadano, estaremos callendo en terreno movedizo. Perderemos la batalla, porque la criminalidad nos arrinconó y dobló las rodillas, y seremos como los sicarios, que matamos por gusto, por venganza o por privar de más macho.

La única forma de usted poner una murrallla contra la delincuencia, es que la justicia sea fuerte, que no se deje narigonear ni por el dinero, ni por el miedo, ni por la llamada difusión del delito de opinión pública.

Los dominicanos tienen que mantenerse firmes en su respeto al derecho a la vida, y que la justicia sea la que aplique sanciones, no la soga, el plomo o el machete.

Si matar es un negocio, si matar es una diversión, si matar es una forma de venganza, entonces nos llegó la hora del apocalipsis, donde sólo hay víctimas y victimarios.

2016-03-01 23:38:56