Por Manuel Hernández Villeta
¿Hacia dónde vamos?. El futuro no se escribirá mañana, sino que es hoy, ahora, lo que se haga en este momento será lo que dictará la historia. Hoy damos pasos inciertos en casi todos los órdenes de la vida nacional, lo que hace el porvenir digno de los resultados de una bola de cristal.
No puede ser así, en un país que va camino del desarrollo y que busca una integración plena como nación civilizada. Si no ponemos los pies sobre rocas, entonces pereceremos. El pesimismo nace de lo amargo del diario transcurrir de un país que da pasos hacia el desarrollo en medio de obstáculos.
En este siglo 21 comenzamos a sentir los estertores de todas las sociedades que agigantan pasos para salir del subdesarrollo. El crecimiento es desigual. Se amplían los extremos. Pocos nadan en la riqueza y muchos en la pobreza. El progreso es luz para un puñado, mientras que las amplias masas irredentas sólo conocen el analfabetismo y el estar lastrados a designios ancestrales.
Los países pobres tienen que tener firmeza y fe en su hoy. Trabajar hoy, porque el futuro es ahora. Lo que no se haga en el segundo en que escribimos o leemos estás notas, abrirá o cerrará las puertas hacia el mañana placentero.
Nos congelamos como ciudad, como conglomerado, como ente social, como manifestación individual, pero nos pasa el tiempo y sus circunstancias, sus coyunturas. Todo es nuevo, aunque parezca viejo. El renacer cada día, es dar paso a un modernismo que puede ser excluyente o placentero.
La crisis social dominicana está eternizada desde el siglo 20. Ni la dictadura ni la democracia han tenido la fuerza suficiente para motorizarla. Para enfrentar los males colectivos, hay que tener un bisturí social en las manos, y eso ha faltado a lo largo de nuestra historia. Hemo hecho remiendos para tapar hoyos convulsos que nunca llegan a estallar.
No podemos pensar hoy en el desarrollo de mañana si seguimos con miles, talvez millones, de analfabetos, que no saben leer ni escribir y ni siquiera dominan un oficio con ciertas facilidades técnicas. Sin preparación, en este siglo 21 es imposible llegar a puestos de importancia en la industria, el comercio y el sector privado.
La marginalidad y la exclusión es el lodo donde nacen todos los males sociales. Con tiempo, hay que ir a solucionar esos malestares que algún día podrían estallar en pavesas sociales.
Es imposible hoy responder a la pregunta de hacia dónde vamos. Estamos sin rumbo, sin Norte en la brujula, pero si trabajamos ahora, podría verse a lo lejos el junco verde de la esperanza. Ojala podamos gritar ¡tierra!.
2016-03-03 01:24:13