Opiniones

A Pleno Sol Tregua Semana Santa

Por Manuel Hernández Villeta

La Semana Santa merece una tregua. Hace tiempo que las playas, el ron, las divas al desnudo, se impusieron al concepto de una semana de recogimiento. Empero, millones de dominicanos creen hoy en el mensaje de Cristo, y sobre todo son amantes de la paz y el orden.

En consecuencia, una campaña política que a todas las sombras es de choques verbales y algunos hechos de violencia, tiene que hacer un alto cuando se impone el recogimiento. Los partidos políticos no pueden llevar su mensaje ocasional a las procesiones, a las playas, a las áreas de descanso.

A días de iniciarse la Semana Santa presenciamos la nota de sangre con la muerte del profesor Mateo Aquino Febrillet. Un luchador por mejorías sociales, académicas y que supo lidiar con ese buque a veces a la deriva que es la Universidad Autónoma de Santo Domingo. No merecía caer en una pugna entre dos políticos sin destino.

De suerte reconocemos que hasta ahora esta campaña política ha sido tranquila. Hay hechos de muertes ocurridos en los dos principales grupos partidistas y sus aliados, pero en sentido general consideramos que en comparación con otros torneos, ahora hay cierto ambiente de paz y tranquilidad.

Hace falta la meditación, la serenidad, el enfrentar las diferencias sin tener que recurrir a la sangre y al luto. Cada dominicano que muere en medio de rebatiñas partidarias, es un golpe a la dignidad humana, al respeto a los derechos ciudadanos, a la convivencia pacífica.

La política se debe ver como una ciencia, como un accionar de hombres dignos, que buscan la mejoría de su comunidad, de su pueblo. Pero estoy soñando, eso ocurrió en la década glorioso, cuando se ponía el pecho a las balas en defensa de un ideal, ahora lo que importa es conseguir un cargo electivo para hacerse de dinero.

Dónde no hay la menor idea y sentido patriótica de ir a las Cámaras o las alcaldías para ayudar a su comunidad, a su gente, al pueblo en general, solo queda la batahola de la violencia. Es hora de callar el cuerno que pregona el inicio de las luchas, y bajar al terreno civilizado del diálogo y el entendimiento pacífico. Por lo menos en la Semana Santa.

2016-03-15 04:06:07