Por Manuel Hernández Villeta
¿Para qué sirve un debate?. Para nada. Es una ilusión de la llamada sociedad civil para vender ilusiones de que en forma democrática se van a analizar los principales problemas del país.
Y no es así. Al debate se va pensando en el color de la corbata, que el saco haga juego con el pantalón, que el peinado esté cuidado y sobre todo que el maquillaje sea bien empleado. Más de ahí, no hay nada de importancia.
En todo el tiempo que tiene la campaña política los candidatos y los dirigentes de sus proyectos, se han cansado de hablar por la radio y televisión y de remitir notas de prensa a los periódicos. Verdad o mentira, todo está dicho.
Ir o no a un debate es insustancial, salvo la cantidad de personas que se pueda conseguir en la televisión y las emisoras que difunden esa fiesta de personalidades. En un debate se pueden decir verdades o mentiras, pero a un candidato no se le puede retratar en sus acciones positivas o negativas.
Pasa lo mismo con los programas de gobierno. Se presentan en una rueda de prensa y a la salida terminan en el basurero. En la historia política reciente dominicana pocos, por no decir ninguno, han cumplido con el programa de gobierno que presentaron a los electores.
Es que la actividad política es de coyuntura, de circunstancias, de momentos de acción a tomar en un instante determinado, y eso ni siquiera tiene un reflejo en un debate que se convierte en un show de la televisión.
En los Estados Unidos los debates de candidatos presidenciales están impulsados por la hora de máxima audiencia de la televisión. El espectador le da más importancia al peinado y maquillaje de los participantes, que a los temas tratados.
Es más, el que se califica como la piedra de inicio de los debates modernos, el de John Kennedy y Richard Nixon, se considera que fue un simple espectáculo, donde Kennedy ganó el encuentro no por sus palabras y sus promesas, sino por el color de su corbata, su bien tratado peinado, los colores del maquillaje y la sonrisa a tiro de cámara.
Resulta, que me tiene en la indiferencia un debate entre candidatos, porque de ahí no sale nada nuevo, ni se renueva lo viejo, de los graves problemas que tiene el país en asistencia social, educación, pleno empleo, salud, seguridad y mejores niveles de vida. ¿Debate para qué?. Para nada.
2016-04-20 05:48:11