Opiniones

A Pleno Sol La intervención EEUU

Por Manuel Hernández Villeta

La intervención militar norteamericana del 28 de abril del 1965 fue un claro ejemplo de que la maquinaria político-militar respaldada por los Estados Unidos había sufrido un rudo golpe, una clara derrota, en la revuelta iniciada el día 24.

La división de las Fuerzas Armadas, en el marco de la entrega de armas a la población civil, era una clara demostración de explosión popular, que podría haber terminado con amplias reformas sociales y un proyecto de institucionalidad, con el surgimiento de la democracia y del respeto al derecho a la vida.

La intervención militar norteamericana dejó trunco al movimiento revolucionario. Es fantasía hoy determinar si el pueblo en armas se contentaría únicamente con el retorno a la Constitución del 63, o seguiría buscando otros objetivos sociales y económicos.

La llegada de 42 mil soldados aerotransportados de los Estados Unidos dio un tiro de gracia al movimiento Constitucionalista. Dividió en dos a la ciudad de Santo Domingo. En la zona Norte se aplicó una política de exterminio, con los revolucionarios que finalmente lucharon hasta morir en el Cementerio de la Máximo Gómez y las cercanías de la vieja Fábrica de Clavos.

Hacia Ciudad Nueva se refugiaron las tropas leales a Francis Caamaño. Desde el punto estratégico y político ya era una lucha perdida, y solo quedaba esperar llegar a un acuerdo, donde se reconocieran los derechos del pueblo. La firma de un acta institucional, la designación de un gobierno provisional y el llamado a elecciones, constituyó una burla para las mujeres y hombres que lucharon con las armas en las manos en aquel abril inolvidable.

De cara al futuro, los izquierdistas pensaban que la victoria armada estaba al doblar de la esquina, mientras que con precisión de cirujano los estrategas norteamericanos buscaban al hombre para dirigir una operación de reconstrucción de su estructura política y militar.

A los 51 años de la intervención militar norteamericana se puede ver hoy un panorama desolador, desesperante, donde los postulados de reivindicación social son meras antiguallas, y la lucha por un mejor futuro ha caído finalmente a ser un prontuario economicista sin mayores resoluciones.

Reconocimiento eterno a los que pelearon, a los que murieron, a los que sufrieron sobre su cuerpo el reflujo incontenible de las masas zaheridas por la represión exterminadora. Se perdió la marcha y el rumbo y hoy estamos en el medio de la nada.

2016-04-29 12:14:51