Por Manuel Hernández Villeta
La presente ha sido una de las campañas más tranquila y ordenada de la historia política reciente del país. Siempre los torneos electorales han estado salpicados de sangre, de violencia y de irrespeto.
Ir a un torneo electoral no es una actividad de monjes de convento, sino una lucha por el poder, la cual nunca debe llegar a los actos de violencia, o los prejuicios que afloran con odios y venganzas.
Inclusive, en comparación con otros períodos, los enfrentamientos verbales de ahora causan pocas ronchas. Tal vez sea que los dominicanos se están civilizando en las campañas políticas, o son nuevas metodologías de lucha. Solo el tiempo dirá.
Por lo pronto, en esta campaña se dio paso a una innovación, y son las caravanas interminables, que llegan hasta a recorrer diversos puntos del territorio nacional por más de siete horas a lomo de motorizados.
Queda atrás como una muestra de una reciente historia política, los mítines regionales,los micro-mítines de cabeza de provincia, y el gran cierre en la capital, con un mitin nacional, con cientos de miles de personas.
La desaparición de los tres grandes caudillos de la política dominicana quizás obligó a cambiar metodología. La gran concentración era el lugar desde donde José Francisco Peña Gómez, Joaquín Balaguer y Juan Bosch, daban pie a una oratoria que conmovía a multitudes y ponían a vibrar a las piedras.
Hoy hay buenos expositores políticos, pero ninguno se le puede considerar un tribuno de barricada, capaz de lanzar a las masas a las calles, como un doctor Peña Gómez un 24 de abril del 1965; un profesor Juan Bosch en su primer mensaje luego de retornar al país desde su exilio en Puerto Rico, al final de la guerra de abril; o el doctor Balaguer con su «Reformistas a paso de vencedores».
Nuestra plegaria es de qué cada líder de partidos y grupos políticos comprenda que la paz, la tranquilidad y el sosiego son necesarios y vitales para lograr que la República Dominicana avance en la senda del desarrollo.
La consigna de hoy tiene que ser que en paz, tranquilidad, sin muertos, ni heridos, concluya el presente proceso electoral. El principal ejercicio de la democracia es el derecho de depositar su voto y escoger a las próximas autoridades nacionales.
2016-05-05 06:24:36