Opiniones

A Pleno Sol El bipartidismo

Por Manuel Hernández Villeta

El bipartidismo ya es una realidad en la República Dominicana. Durante muchos años se habló de que sectores mediáticas trataban de lograr el bipartidismo, o como mucho la existencia de tres grupos políticos. Ahora para estas elecciones se está trillando el camino de dos, acompañados de fuerzas aliadas.

Hay dos frentes partidarios con reales posibilidades electorales, que son los encabezados por el Partido de la Liberación Dominicana y el Partido Revolucionario Moderno. Ya quedan sumergidos en las colas y en el papel de simples aliados el Partido Revolucionario Dominicano y el Partido Reformista Social Cristiano.

Hay expresiones minúsculas, que a duras penas sí podrían conseguir a lo más un diputado o un regidor, pero sin mayor trascendencia en lo que se refiere a una candidatura presidencial. De golpe a estos comicios, el bipartidismo se dio.

La fuerza condensada en dos partidos y sus aliados es producto de un colapso de las instituciones políticas en la Republica Dominicana. La línea de alianzas, sin izquierdas, sin derechas, sin moderados, y sólo grupos que buscan mezclarse por razones coyunturales, indican que dentro de cuatro años se comenzará a trillar un nuevo sendero.

Los partidos tradicionales no satisfacen al día de hoy las necesidades de cambios políticos, aunque tengan en su plataforma de gobierno reivindicaciones sociales, que pueden ser de mucha importancia. Lo aconsejable es que surjan nuevas fuerzas sociales.

Pero los grupos emergentes en la Republica Dominicana están condenados al fracaso porque son una copia al carbón del sistema imperante. No hay contradicciones de fondo con sectores hegemónicos nacionales e internacionales, y más bien parece que buscan hacerse graciosos al sistema.

Nunca he compartido la existencia del bipartidismo. Por el contrario creo que deben emerger grupos sociales, comunitarios y profesionales que busquen llevar con sus propias fuerzas a representantes a las alcaldías, las regidurías y las diputaciones.

La minoría bien organizada, con los grupos políticos y comunitarios emergentes, puede ser un equilibrio de la democracia, aunque en primera instancia no tenga la fuerza suficiente para ganar unas elecciones presidenciales. Para terminar con el bipartidismo, hay que crear una nueva mentalidad de hacer política, con cambios en los grupos y en la mentalidad de sus dirigentes.

2016-05-09 06:49:41