Por Manuel Hernández Villeta
Los empresarios, mujeres y hombres de capital e inversiones, son fundamentales en el momento de establecer un gobierno de unidad nacional con miras al desarrollo.
Es imposible poder lograr una marcha acelerada hacia el desarrollo si los empresarios se encuentran echados a un lado. En los pasados regímenes socialistas al empresario se le confiscaba y se le apartaba de todo, y el rol social lo cumplía el Estado representante de una clase coaligada; los obreros y campesinos.
Con el viejo comunismo en la sepultura, el capital tiene que ser parte del desarrollo de los pueblos. China lo ha comprendido y establece hoy el capitalismo de Estado, donde el sector privado participa de la economía, pero respetando las reglas de juego y las disposiciones gubernamentales.
En la República Dominicana el empresariado cuando se lanzan propuestas de un programa para el desarrollo nacional, es de los primeros que se ponen en fila, pero se olvidan de que el dinero debe servir a reducir los niveles de pobreza, y no solo ser destinado a la acumulación de riquezas.
Tiene que darse un capitalismo más progresista en la República Dominicana, que comprenda que una piedra fundamental en el desarrollo de sus empresas es el trabajador. Una destruida clase obrera que languidece con salario mínimo que no le permite cubrir sus más perentorias necesidades.
Si nos vamos a las estadísticas del Banco Central, la economía dominicana crece todos los años. No lo dudamos. Crece para los que tienen, y se aleja de los que nada poseen. No hay una justa distribución de las riquezas. Ni siquiera se da un paliativo para satisfacer necesidades de los más pobres.
Hoy, en un mundo sometido a un reordenamiento global, los empresarios tienen que ser parte de un programa nacional de desarrollo. Ellos deben ir no solo a exhibir buenos trajes y exquisitos perfumes, sino a dar su colaboración para mejorar los niveles de vida de la población, la cual se encuentra sumida en la desesperación.
Se comprometen de nuevo los empresarios a participar en una agenda compartida de unidad para el desarrollo nacional. Vamos a esperar que entreguen su ración a esa unidad nacional contra el hambre y la miseria. Si todo capital e inversión debe producir riquezas, también tiene que tener un compromiso social.
2016-05-21 10:34:27