EL TIRO RAPIDO
Partidos opositores que se negaron a unir fuerzas para enfrentar juntos la prueba de las urnas y ahora en cambio, se suman a remolque del principal para objetar sus resultados negándose obstinadamente a buscar la causa de su derrota en sus propios errores, han querido encontrar un chivo expiatorio fuera de sus límites en la Junta Central Electoral.
A la Junta se le atribuyen no solo los percances ocurridos en el conteo de los sufragios, sino la totalidad de las fallas y vicios que tradicionalmente han tenido lugar en nuestros tormentosos procesos electorales, ninguno de los cuales ha salido indemne del todo sin las consabidas denuncias de fraude alegadas por los perdedores, que han provocado traumáticas situaciones post-electorales de intensidad variada. Recordemos que su referente más dramático fue el sangriento y nunca despejado episodio del «granadazo» en la sede que ocupaba la Junta de entonces y que dejó un saldo de varios muertos. Una acción criminal que quedó arropada de impunidad.
A la Junta Central Electoral le quieren cargar males que son propios de nuestro viciado sistema y cuya responsabilidad recae sobre la clase política de la que forma parte esa misma oposición que se queja de haber sido víctima de los mismos. Se olvida que fue la propia Junta la que envió de mucho antes a las Cámaras Legislativas un bien elaborado proyecto de Código Electoral, que reposa olvidado en alguna gaveta congresual al igual que los tan traídos, llevados, manoseados y empolvados de la Ley de Partidos. Ambas se consideran piezas fundamentales para elevar la calidad del ejercicio político en nuestro país.
Venta de votos las ha habido siempre…pero los responsables son los propios partidos, gobierno y oposición, sin que el hecho de que el primero disponga de más recursos para hacerlo en mayor cuantía, libere al segundo de complicidad en esa práctica. Esta se circunscribe al nivel congresual y municipal, donde candidatos pugnan ferozmente por lograr sus escaños y gobiernos locales.
Anomalías en el conteo en algunas mesas electorales, es algo que tampoco resulta atribuible a la Junta y escapa a su control. Para evitarlo precisamente es que los partidos políticos deben disponer de un equipo bien entrenado de delegados en cada una de ellas, que estén al tanto de que los votos de sus representados no sean escamoteados.
El atribuido carácter «político» de la Junta es consecuencia del método establecido para escogerla, que no es de ahora sino de siempre. Recordemos que bajo el gobierno de Hipólito Mejía el PRD dominaba casi la totalidad del Senado, igual que el PLD en esta ocasión. La de José Tomás Pérez, era entonces la voz solitaria del PLD en ese cuerpo legislativo. Del seno de este salió una Junta Electoral de 7 miembros. Su composición era tan desigual, que tanto el PRSC como el PLD amenazaron con desconocerla. Para solucionar la crisis se acordó darle un miembro a cada uno de ellos, extendiendo el total de magistrados a 9. Fue una negociación improvisada de carácter exclusivamente político, como tantas otras en que la institucionalidad queda sepultada en el zafacón.
Lo cierto es que el resultado de las elecciones al nivel presidencial no guardaba sorpresas. Las encuestas de las más calificadas agencias lo anticipaban de manera coincidente por amplio margen. Ante esa realidad el PRM en vez de utilizar los días finales de campaña en tratar de convencer sobre todo a los abstencionistas de que fueran a votar por el cambio, dedicaron gran parte de sus energías a montar una guerra contra la Junta. ¿Olvidaron? que no era esta la que iba a votar sino los electores. Distinto e inteligente fue el proceder de David Collado quien se focalizó en el intenso trabajo de campo que le llevó a ganar la Alcaldía del Distrito por un margen abrumador, casi tan amplio como el que registró Danilo Medina a nivel presidencial.
Insistimos en que la oposición tiene que someterse a un proceso exhaustivo de autocrítica. El PRM por un lado, con un potencial de liderazgo y crecimiento que apunta con grandes posibilidades a la contienda del 2020 si deja de dar palos de ciego, tanto como los partidos emergentes que no disponen de suficiente arraigo electoral para, olvidando la probada máxima de que «la unión hace la fuerza», seguir insistiendo en marchar solos y dispersos.
Eso en vez de seguir buscando en «chivos expiatorios», lo que de seguro hallarán dentro de sus propias fronteras, al igual que la propia Junta al analizar los fallos en que haya podido incurrir.
teledebate@hotmail.com
TELEDEBATE llega a todo el país, de lunes a viernes, a las siete de la noche, a través de TELEFUTURO, Canal 23. Es reproducido en su totalidad por YouTube (teledebate 2015) y Facebook (teledebate). El Tiro Rápido es reproducido en los digitales Komentaria.com; Primicias digital; Diario Dominicano.com; El Radar.com.
2016-05-27 21:57:12