Ruperto Reyes, del PRM, me escribe soltando algunas prendas interesantes. Lean ahí un extracto de su email: «Este es un mea culpa nuestro y queremos dejar claro que uno no sabe lo que tiene hasta que no lo pierde. Todos hemos sido fanáticos de los consultores extranjeros y creíamos que aunque Leo Aguilera lo había hecho bien, nos faltaba un peso pesado para empujar la candidatura de Luis Abinader. Nos equivocamos de medio a medio. Aunque el dilecto amigo Cesar Medina califica a Mauricio Vengoechea como un aventurero, talvez no sea así porque esa es su profesión, pero estamos de acuerdo en que fue un bloof, un total y verdadero fracaso para nuestra campaña. Cuando Aguilera se fue, o mejor dicho renunció, que no fue por dinero ni por asuntos de estrategia sino por un conflicto personal entre él y Luis, sentimos un alivio porque a veces lo veiamos como un freno ya que no era partidario del ataque a Danilo sino de destacar las cualidades de Luis y el momento político de cambio. Todos pedíamos la cabeza de Danilo y no lográbamos convencerlo. A veces nos preguntábamos porque se resistía a atacar a Danilo y hasta dudábamos. Los resultados de esta campana demuestran que Aguilera estaba en lo correcto y nosotros y Luis estábamos equivocados. Cuando los reformistas contrataron a Vengoechea quiso desarrollar una campana sucia y Aguilera se oponía diciendo que Vengoechea estaba resentido contra Danilo porque no lo había contratado y la campaña de Luis no podía dejarse arrastrar en esa dirección. Desde que Aguilera se fue, apareció la campaña del video y todos nos frotamos las manos, pero vimos que nada cambió y los otros intentos también fallaron. Pero también la autoridad y hegemonía que había en la campaña por la recia actitud y personalidad de Aguilera se comenzó a relajar y todos terminamos haciendo lo que cada quien quiso y no lo que mandaba la campaña o no haciendo nada. Ahora estamos de acuerdo en el trabajo que hizo Aguilera con Luis de traerlo desde cero hasta la puerta del triunfo. Cuando se fue dejó a Luis en 39% y Vengoechea nos bajó a 35%. A mí, en particular, Aguilera me dijo que en los dos últimos meses es que se decide el 20% de los electores y que su plan estratégico aceleraría el ascenso de Luis, pero no lo llegó a presentar por su brusca salida de la campaña. Aunque Luis tenía la intención de pedirle que regresara, nosotros, incluyendo familiares cercanos, lo disuadimos porque con Mauricio estaríamos major; ese es el error que tenemos que cargar todos. Ahora Aguilera no toma el teléfono a nadie. Solo a uno de nosotros le acepta las llamadas pero no acepta hablar de la campaña. El dilecto amigo Orlando Gil escribió del fiasco que representaron los consultores extranjeros que trabajaron en la campaña electoral pasada y es que todavía pesa entre nosotros el espíritu de Guacanagarix, lamentablemente desconociendo las capacidades de los nuestros». Sin comentarios…
pipigua@gmail.com
2016-06-17 05:37:21