Por Manuel Hernández Villeta
Los hombres pasan como el viento y las estaciones. Su existir en el plano físico es efímero. Quedan las ideas y las obras realizadas. El historial tiene que ser un reflejo del instante que le tocó vivir. Puede ser positivo o negativo, pero en la posteridad se pierde la forma física y sólo quedan los trabajos realizados.
Hay líderes que dejan su impronta en la coyuntura que les tocó. Solo el tiempo podrá definir si su momento fue de luces o de sombras. Sin embargo, desde ahora se puede escribir que ha sido positiva la era del Cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez en el acontecer de los últimos 25 años.
El tiempo del Cardenal López Rodríguez entra en la cuenta regresiva. Lo vence la edad. Le llega la era del descanso, el momento de entregar la antorcha a las nuevas generaciones. Sin dudas debe ser el instante más difícil de la existencia. Es cuando usted tiene que comprender que terminó su coyuntura.
En los últimos 25 años de la vida pública dominicana el verbo de López Rodríguez fue en ocasiones incendiario, en otras de buen pastor y en muchas ocasiones de un bofetón sobre determinados sectores sociales. No todos estuvieron de acuerdo con su mensaje y su forma de conducir la iglesia. Se le criticó, pero al momento del relevo asciende como uno de los grandes líderes dominicanos al final del siglo 20 y al principio del 21.
López Rodríguez tuvo que liderar a una conservadora iglesia católica dominicana, donde a muy regañadientes se dan paso hacia la modernización y adecuación a las nuevas necesidades comunitarias. Es una iglesia que con el pensamiento y la acción del Papa Francisco, tendrá que seguir adelante pensando en luchar por lo espiritual, pero también porque se mejoren las condiciones de vida de las masas irredentas.
El principal legado de López Rodríguez debe ser que la iglesia comience a trillar el signo de la modernidad, de la integración y buena convivencia con otros cultos, de definir su papel sobre las injusticias y la desigual distribución de las riquezas que son generadoras de la miseria que acogota a miles y miles.
López Rodríguez fue el principal líder espiritual de los dominicanos en los pasados 25 años, ecuánime y furibundo, de acuerdo a las circunstancias, ahora le llega el momento del descanso. Ya su trabajo está hecho. Es la hora de ver poner el sol, junto a la buena compañía de un libro, y un fondo musical estimulante. Reconocimiento al Cardenal López Rodríguez al momento del retiro.
2016-07-03 22:53:37