FRANKLIN ALMEYDA RANCIER
Envueltos en la cotidianidad los peledeístas ignoran la gran admiración de que entre partidos progresistas goza el PLD.
Buscan explicaciones de cómo el PLD ha logrado seis triunfos consecutivos con más de 50% y en primera vuelta. Se interesan en saber cómo gobernando ha logrado una estabilidad y crecimiento macroeconómico sostenido, aún en momentos de grandes crisis económicas. La economía creció sobre 7% del PIB entre los años 2007 y 2008 y ahora la CEPAL dice que a pesar de una contracción de -0.8 en la región, el país, en cambio, encabeza el crecimiento con un 6%, seguido por Panamá (5.9%), Nicaragua y Bolivia (4.5) y Costa Rica (4.3%).
En el más reciente proceso electoral, obtuvo sin alianzas el 50.22% de los votos y su candidato presidencial, incluyendo a los partidos aliados, superó el 60% de los votos; un resultado histórico.
De ahí que despierte tanta admiración entre las organizaciones del continente. Buscan conocer su estructura organizacional, sus métodos de trabajo electoral y partidario; su estilo de gobernanza y su capacidad para mantener unificados sus mandos de dirección; su capacidad de alianzas. Sin ocultar el interés en saber cómo maneja la macroeconomía y, muy especialmente, qué hizo el profesor Juan Bosch al concebirlo.
Con razón el profesor Bosch publicó en 1989 aquél libro que tituló «El PLD un Partido Nuevo en América». Cuando lo hizo parecía que era el fruto de aquella mente creadora, pero era que sabía lo que hacía.
Ahora bien, los peledeistas sentimos en este momento una profunda preocupación por lo que son los conflictos internos de la organización; sus conflictos son consecuencias de sus éxitos. Parecen tener razón los que, como el amigo Pablo McKinney, dicen que «el PLD va a morir de éxitos».
Efectivamente, resulta evidente su paralización estructural, luciendo como un cuerpo inerte. Sus admirables métodos de trabajo para mantenerse en movimiento, han sido echados a un lado y parecería que copia a los partidos que han fracasado por sus errores.
Lo más reciente ha sido que los conflictos internos para escoger sus candidatos a los cargos de elección popular, deslucieron unos comicios exitosos.
La falta de aplicación de sus normativas ha desamparado a dirigentes con méritos y negado oportunidades a los jóvenes permitiendo, en cambio, que personas con dinero tengan las oportunidades y ascensos a mandos de dirigentes y a candidaturas.
Ese no es el PLD que puede exhibir los éxitos que tanta admiración despierta. Eso lo sabemos los dirigentes del PLD y no sólo mostramos preocupación, sino que estamos dando pasos firmes para que estas grandes debilidades sean superadas y predominen sus fortalezas.
La reunión del Comité Político del martes 5 de julio pasado, constituyó un momento importante en la organización. El país se interesó en lo que los medios de comunicación destacaron, como fue la escoger los candidatos a ser presentados para presidir las dos cámaras del Congreso Nacional.
Sin embargo, lo mejor para el Partido fue la integración de tres comisiones: una para la legislación partidaria y electoral; otra para la aplicación de las resoluciones del VIII Congreso; y la tercera para las sanciones disciplinarias ocurridas en el proceso interno.
De cumplir con los mandatos dados a esas tres comisiones, se asegura seguir siendo un partido admirado en el continente.
El autor es miembro del CP del PLD, ex Ministro de Interior y ex Rector de la UASD.
2016-08-01 01:27:50