Por Manuel Hernández Villeta
El bi-partidismo se adueña de la vida política nacional. Hay cuatro partidos que obtuvieron una votación por encima del cinco por ciento en las pasadas elecciones, lo cual les asigna el papel de organizaciones mayoritarias. En la práctica sólo hay dos partidos, y los demás son alianzas circunstanciales.
Desde hace años se habla de que sectores mediáticos trataban de crear la correlación de fuerzas para impulsar el bi-partidismo en el país, o sea, que dos partidos políticos mayoritarios sean los que determinen el acontecer nacional.
Luego del torneo electoral pasado solo hay dos partidos con fuerzas reales: el de la Liberación Dominicana y el Revolucionario Moderno. El Partido Revolucionario Dominicano es un aliado del PLD, y los reformistas Social Cristianos todavía están pegados al PRM.
Un dato interesante y a ser revisado con conciencia en los próximos meses es el hecho de los fraccionamientos internos que hay en todos los partidos políticos dominicanos, en especial el PLD y el PRM. La gran ventaja del PLD es que cuando se está en el poder, la sensatez se impone y se evitan los choques frontales.
Pero en la oposición, y será el dolor de cabeza del PRM, el reflujo trae nuevas luchas, nuevas aspiraciones y los que no pudieron alcanzar el triunfo son desplazadas por viejas o nuevas fuerzas. Haber sido candidato presidencial no es una patente de corso de que se tiene la piel de un gran líder.
Hay una recomposición partidista en el país. Los grupos pueden apoyar a cualquiera. No hay diferencias ideológicas. Todos los partidos representan lo mismo y son lo mismo. La única diferencia es la posición donde se encuentren en relación con el poder.
En el país tiene que surgir el respeto al derecho a la minoría, a los partidos emergentes, a las voces que quieren tener ecos propios. Lo malo de muchos partidos emergentes es que para preservar el reconocimiento electoral, buscan obligatorias alianzas con los grandes.
Llegó el bi-partidismo, pero movido por los vientos coyunturales. Un bi-partidismo sin plataforma ideológica deja la vida política dominicana a expensas del que tenga más agallas, más dinero y más raciones que dar del pastel.
¿Se mantendrá la actual situación?. Hay que esperar a ver como los partidos políticos dominicanos, grandes y emergentes, pasan por el ciclón del reflujo político y el terremoto de los fraccionamientos internos.
2016-08-21 23:18:15