Por Manuel Hernández Villeta
La inflación, el agiotismo y la usura en el comercio, es una actividad malsana, que puede terminar en pobladas sociales. Cada día aumentan los productos de primera necesidad, mientras los salarios siguen congelados. Hay que buscar una salida inmediata.
El camino fácil es controlar los precios de los comestibles básicas de la canasta familiar, lo cual se puede lograr, pese a que nos encontramos en medio de una globalización económica, que favorece al gran comercio y le pone el filo de la guillotina a la nuca de los pobres.
Hasta el momento los tratados comerciales, y la globalización de los productos agropecuarios, sólo ha servido para que los precios de esos artículos se fijen de acuerdo con la oferta y la demanda. Hemos caído en un mercado libre, cuando las grandes masas están cautivas del hambre y la miseria.
Con el precio de los alimentos tiene que surgir la equidad social, y el gobierno debe sentarse en la mesa de las soluciones con el sector empresarial. Son los inversionistas los responsables de los altos precios, en ocasiones debido a la usura, y en otros, a que no les interesa poner control al valor real de la mercancía.
Todavía estamos a tiempo de poner control. Los aumentos en los precios de los comestibles son debido a la usura, no a que haya mayores costos en la producción. De ahí, que es fácil controlar esto. Únicamente las autoridades se tienen que reunir con los agiotistas y exigirle cordura.
Mientras la comida y las medicinas suben de precio, los salarios continúan congelados. El salario mínimo llega a ser de seis mil pesos mensuales, como es el caso de la guardia y la policía. Hay un déficit de inmediato, debido a que el Banco Central considera que para poder tener acceso a la Canasta Básica Familiar se necesitan ingresos por unos 20 mil pesos mensuales.
El sector privado disputa con el gobierno ser el principal empleador del país. Los dos deben aumentar el salario mínimo y de ahí en adelante una simple compensación para los otros. Para el Presupuesto venidero es de esperar que se incluyan las partidas del reajuste de salarios del sector público.
Dos realidades que en torno a la historia reciente del país se hermanan. Hay hambre y desempleo y eso tiene que ser solucionado. Que se haga a tiempo antes que la desesperación de las masas populares los lance a cometer locuras, impulsadas por un verbo incendiario, que les prometa el paraíso y los ponga a tiro de fusil.
2016-09-17 08:05:07