Opiniones

A Pleno Sol Levantar las Manos

Por Manuel Hernández Villeta

Las cámaras legislativas nunca han tenido un poder real en la República Dominicana. Siempre han sido un apéndice de los designios del partido a que pertenecen los legisladores. Se ha dado el caso de diputados y senadores que son mudos y sólo levantan las manos. Muchos en las calles y salones de café y tertulias temen a ese poder del Estado, pero habría que determinar su independencia.

Los diputados y senadores dominicanos llegan con las manos atadas al Congreso porque lo primero es que tienen que responder a su jefe político. Creo que todavía no se da en el país de modo colectivo, la variante de que los legisladores tengan que apoyar ciegamente al que aporta los recursos para la campaña.

Con excepción de algunos legisladores tremendistas, y que están en busca de su propio espacio, la mayoría recibe instrucciones de los temas que debe aprobar o rechazar. El genuino espíritu de la democracia sería que cada legislador tenga voz y voto independiente, pero eso queda en las ilusiones y los deseos.

Visto ese control que tienen los partidos políticos de los legisladores, es de esperar que haya una acción consciente, de concertación, de diálogo, de fortaleza y de equidad entre los jefes de tendencia de cada partido político. Caminar por la senda de la barbarie participativa es una mala idea.

Soy partidario de que se establezca en los próximos años en el Congreso la independencia de criterios, y que se escoja la posición por los servicios comunitarios y los dones de cooperación y sacrificio ciudadano, y no por estar bajo el sobaco de un dirigente nacional.

Pero para los próximos cuatro u ocho años, estos, de los de hoy, son los legisladores que tendrá el pueblo, y con ellos se harán las leyes, o se lanzará por la cuneta la institucionalidad. Lo ideal de este momento coyuntural es que todo se haga por consenso, que se establezcan cuotas a los partidos políticos y se les asigne de acuerdo con su fuerza electoral.

Por desgracia en ese movimiento de institucional a la fuerza de la costumbre corren el riesgo de quedarse sin representación los grupos emergentes. Más que en los integrantes de las Cámaras Legislativa, en quien se debe tener esperanza de buena conducción y sensatez, es en el liderazgo político-partidista que dirige a los congresistas. La fuerza y la decisión la tienen los partidos, no los simples levantadores de manos.

2016-09-26 01:51:34