Opiniones

A Pleno Sol Bob Dylan

Por Manuel Hernández Villeta

No saben a nada los premios cuando son tardíos para reconocer a una generación de idealistas, que perdieron la vida o el camino en el intento de parar guerras o de querer un mundo mejor. La lucha por el golpeo racial, Vietnam, El Ché, la intervención militar norteamericana, los gobiernos militares de Chile, Argentina, Bolivia, Brasil…, hoy son un recuerdo doloroso, y una apertura a la democracia.

Un premio Nobel a un juglar en contra de la discriminación racial, y por la paz en Vietnam, donde fue sepultada una parte importante de la juventud norteamericana, luce más un golpe propagandístico, que un impulso para que los pies sigan transitando el deseo de libertad y de conciencia.

Bob Dylan fue trovador de cambios sociales que se dieron en la sociedad norteamericana. No los impulsó, ni se echó a un lado. Simplemente le puso voz y corazón a una coyuntura social, donde se levantaban los dedos en V, para simbolizar victoria. Caminar para estar en el mismo sitio. Gritar para que el consumismo ahogara los estertores

Se dieron cambios en esa Norteamérica del siglo 20 que terminaron en el papel con la discriminación racial; se llevaron a los Kennedys; a Martin Luther King, y dieron paso a la intervención sangrienta de Vietnam. Un premio no tiene importancia si es otorgado por los que guardaron silencio en el ayer, en torno a hechos que pretenden premiar hoy. Las manifestaciones contra la guerra de Vietnam sacudieron a los Estados Unidos, no por la cantidad de personas asistentes, sino porque el pueblo pedía que se sacará a sus muchachos de aquel infierno.

La juventud salió a protestar a las calles, a quemar sus carnets de marines, a pedir mayores libertades y que se iniciará un nuevo mundo. La voz calló, porque de rebeldes con causa, terminaron siendo hijos de la marihuana, del peyote, de la LSD, y del amor libre.

Dylan tiene un lugar en la historia, por participar en esas jornadas contra la discriminación racial, la guerra de Vietnam, y en protesta por todas las acciones de fuerzas que llevaron a cabo los norteamericanos en esa guerra fría, que sufrieron en carne viva los países del tercer mundo.

Para nosotros fue esperanzador escuchar a Dylan mientras en el continente surgían y se fortalecían los gobiernos militares, y en el país nos arropaba la sombra negra de los doce años. Dylan hizo su trabajo ayer, y hoy este premio no le aporta nada, salvo vender CDs olvidados.

Pasaron los años y hoy esa es una historia para ver en videos viejos. Hay nuevas guerras, los mártires no lograron sus objetivos y fueron glorificados en mármol y acero, y la democracia comenzó a surgir, todavía con dolorosos tropezones, en Chile, Bolivia, Argentina, Brasil…..

Cayó El Ché, comandante que quiso hacer de América un gran Vietnam. Sepultura del foquismo en tierras bolivianas, pero elevado a niveles de héroe latinoamericano, y mercadeado con fotos para ser comercializadas en franelas y camisetas. Hay caminos que seguir trillando, aunque no haya pies para caminar esa empedrada senda. Mientras persistan las condiciones sociales que motivaron sus canciones, Dylan será presente y futuro. ¿El premio?. Un titular de periódicos.

2016-10-20 02:37:02