Opiniones

A Pleno Sol Mayoría silenciosa

Por Manuel Hernández Villeta

Es totalmente indiferente a los temblores sociales. Prefiere voltear la cara cuando escucha el golpe para escabullirse lo mejor que pueda. No le gustan los cambios revolucionarios, ni las alteraciones del orden público. Vive petrificada en el tiempo, pero si sabe que sin dar la cara, puede dar arañazos mortales. La mayoría silenciosa es un fenómeno que nunca se acaba de estudiar.

En las grandes revoluciones ha estado fuera del proceso. Un puñado de osados logra el estallido, que luego los beneficia a todos. Mientras los revolucionarios van al combate y la muerte, la mayoría silenciosa busca acomodarse en los remanentes de su vida anterior, y se muestra atento por si hay cambios.

El gran poder de la mayoría silente, es que no sabe hasta donde tiene la fuerza para propiciar rompimiento de una coyuntura política. No quiere cambios, y levanta a seres aparentemente predestinados, para lograr que todo siga igual.

Peor no se piense en el «Gatopardo», donde todo debe cambiar para que todo siga igual. No, ese es un sinónimo de oportunista y arribista, que cada paso lo medita para aliarse con los que van a tomar el nuevo poder y obtener beneficios.

Como decía en medio de las grandes revoluciones fueron los que no opinaron, los que se agachaban en sus casas mientras caían las balas, pero el poder físico disperso que tienen los torna amorfos, frágiles, debiluchos, pero el referéndum de clase y de sobrevivencia social, los lleva a estar por encima de los fusiles. Esa mayoría silenciosa cambia su libertad por la tranquilidad.

En las recién pasadas elecciones norteamericanas habló la mayoría silenciosa. La que no opina cuando se pasa el noticiario estelar de la televisión, y observa de reojo el gran titular de los periódicos colocados en el supermercado. Allí está y antes que conciencia de la sociedad es simplemente la retranca de cambios sociales, porque se aprieta los grilletes para tener derecho a vivir en paz dentro de las cuatro paredes de su casa.

Trujillo, siendo un mozo de cuadro y peón con charreteras de la primera intervención militar norteamericana comprendió el sentir de esa mayoría silenciosa y le ofreció orden, paz y tranquilidad, a cambio de sus libertades individuales y colectivas. Queda por ver que busca la mayoría silenciosa en Donald Trump, nueva cara visible de un imperio que presenta síntomas de conmoción, pero que está lejos de la muerte.

Los grandes imperios sólo caen por sus choques internos. Como los árabes, hay que sentarse a esperar a ver si Trump es la cuña divisionista en la tierra del Tío Sam.

2016-11-10 23:29:03