Por Narciso Isa Conde
Me indigna el producto ominoso de la paz chueca colombiana: continuidad de crímenes de Estado (200), fechorías de paramilitares, agresión perversa al comandante de la dignidad fariana, Jesús Santrich; permanencia en prisión de centenares presos políticos insurgentes; impunidad de los artífices de fosas comunes, «falsos positivos» y moto-sierras; contemporización con las bases militares gringas y con tragedia de desplazados.
Me indigna que a ese bandidaje en el poder lo llamen democracia porque organiza elecciones tramposas. Pero se desborda mi indignación cuando miro hacia el pueblo palestino. Me hierve la sangre en venas y arterias ante esta espeluznante masacre. Un grito de intensidad infinita me sale del alma cuando observo el sadismo impune de dos Estados Terroristas, Israel Y EEUU, expertos en genocidios tolerados por la «Comunidad Internacional».
Me indigna en grande y condeno la degradación del poder sandinista, sin hacer causa común con el imperio.
Me brota la ira ante la crueldad impune de Obama, Trump y Netanyahu. Tengo a Libia, Irak, Afganitán y Siria colgadas del corazón al ver a sus niños despedazados. A Palestina en mayor grado. ¡Cuánto dolor! ¡Cuánto sufrimientos!
Y lo peor: observar tantos elogios a las potencias «civilizadas», a sus «democracias ejemplares», «desarrollo», «institucionalidad perfecta» y flamante civilización burguesa que colman de tragedias la geografía del planeta.
Un enorme silencio y un montón de mentiras encubren su decadencia y putrefacción. Abundan medios que informan, desinforman y medio informan de sus fechorías sin condenar a sus autores. Son engendros del capital incompatibles con la vida, la paz, la felicidad colectiva y, sin embargo, son aceptados como amigos, aliados y socios estatales o empresariales
Y lo que pasa en este paisaje, desde otro ángulo, es para cualquier ser honesto un gran motivo de indignación: se habla de ley de partidos como si los principales componentes de ese sistema político-electoral no fueran parte del bandidaje dominante; como si en lo fundamental no se tratara de una pugna entre dos facciones mafiosas del PLD, que posiblemente se entenderán a base de mutuas garantías de impunidad, para luego imponérsele a los demás.
Se potencia el tema para marginar las grandes estafas (Odebrecht, Embraer, Barrik,Tres Brazos, CEA, JCE-ESCANER, Metro-Diandino, Mafia de los Combustibles, Mafias Importadora de Alimentos), que los embarra e inculpa a TODOS… para presentar a los capos de la política y el empresariado como agentes de democracia. Incluso el CONEP y los OBISPOS hablan de perfeccionar una democracia inexistente, para ocultar una dictadura constitucional mafiosa que hay erradicar. (El Nacional, domingo 20.05-2018)
2018-05-20 15:23:39