Por Manuel Hernández Villeta
La Junta Central Electoral tiene que trabajar en su credibilidad. Esta misma administración, hizo pertinentes acusaciones sobre la anterior gestión. Para el pueblo hay continuidad institucional, aunque en la práctica cada presidente tiene su librito propio.
Se siente que la JCE es un organismo con las piernas de gelatina. Que tiene miedo de entrar al debate. Que se deja narigonear por los partidos políticos. Que prefiere dejar pasar, antes que entrar en polémicas en las cuales hay que decir la última palabra.
La junta permite el adelanto de la campaña política por parte de casi todos los partidos políticos. Los reglamentos son claros sobre el accionar partidista, pero la JCE parece que carece de las fuerzas suficientes para hacer valer sus propias leyes.
La función principal de esta gestión es preparar las futuras elecciones, a cualquiera de los niveles, finalizando con las presidenciales. La debilidad de hoy, puede significar la anarquía en los días de los votos.
No se olviden que muchos de los protocolos de los pasados comicios fueron cuestionados. Inclusive muchos de los grupos de oposición recorrieron todo el país, por no estar de acuerdo con conteo de votos, presentaciones de actas, los escáneres y otras indelicadezas.
Ahora hay que afinar todo el procedimiento para que nadie pueda cuestionar las elecciones. En los resultados de las votaciones ganará el que reciba mayor cantidad de votos, ese es el dictado de la democracia. Pero la credibilidad del proceso está en que se lleve a cabo con la mayor transparencia, ecuanimidad e imparcialidad.
Tienen los miembros de la JCE que comenzar a trabajar en su plataforma, que todavía no se comienza a levantar. Las elecciones concluyen cuando se tiene a mano la última acta de votación y se dan a conocer todos los resultados. Pero el trabajo comienza cuatro años atrás.
Un punto donde no debe transigir la JCE, es meterse en primarias de los partidos políticos. Que cada agrupación realice las primarias de acuerdo a la ley y sus estatutos. Sería un gran error que la JCE le organice a un partido su convención, o que se preste a ser supervisora.
Entrar en ese juego del partidismo le llevará a perder terreno y comenzar a ser cuestionada por los que se creen perjudicados en sus decisiones. Ya hay un debate caliente sobre si las primarias de los partidos deben ser cerradas o abiertas.
La JCE carece de personal y puede ser que de recursos técnicos, para organizar primarias para los principales cuatro partidos políticos, los llamados mayoritarios, sin ni siquiera arranca con su misión central de ir preparando el terreno para las futuras elecciones.
Los miembros de la JCE son profesionales conocidos y gente de un amplio laborantismo político y social. Tienen sobre sus hombros una gran responsabilidad. El destino del país depende del trabajo que hagan. Su primera tarea es la credibilidad y luego ir a un gimnasio a endurecer esas piernas que ahora son de gelatina. ¡Ay!, se me acabó la tinta.
2018-06-18 00:16:03