Opiniones

EL TIRO RAPIDO

EL TIRO RAPIDO

de



Mario Rivadulla

Cuando el imperio soviético se vino abajo como fichas de dominò, a consecuencia  principalmente de sus contradicciones internas: persistente fracaso y colapso de su economìa,  falta de libertades, extrema rigidez y resistencia para adaptarse a los cambios y estratificación  de una clase dominante corrupta y arrogante  no fueron pocos los que de este lado del espectro ideológico, imaginron con ingenuo optimismo  que en Latinoamérica iba a quedar enterrada para siempre la posibilidad de que surgieran gobiernos de izquierda, o màs propiamente distanciados de los Estados Unidos.

Hoy esos mismos contemplan con el mismo asombro con que marxistas en el mundo entero contemplaron el derrumbe de la Unión Soviètica, còmo, por el contrario, a la vuelta de no tantos años de la emblemàtica caìda del muro de Berlín, el mapa de la América Latina ha ido cambiando de regímenes aparentemente democráticos, que en la pràctica demostraron no serlo, hacia gobiernos enmarcados en distintas modalidades de izquierda. Estas van desde el desafiante neo marxismo extremista de Hugo Chàvez, Evo Morales y el recièn posesionado Rafael Correa hasta las formas moderadas de Kircher,  Michelle Bachelet, Lula da Silva y el mismo Alan Garcìa.

Y el asombro es aùn mayor porque todos esos gobiernos sin excepción, han llegado al poder no a travès de movimientos guerrilleros, asonadas militaristas o golpes de Estado, sino por vìa democrática.  Son fruto de torneos electorales en que han competido y superado a las fuerzas conservadoras que se le han opuesto, gracias al sufragio popular.

Lo que no pudo conseguir la acciòn guerrillera y subversiva promovida por el gobierno  castrista, alentada, apoyada y financiada por la Unión Soviética en la década de los sesenta,  destinada a convertir los Andes en la Sierra Maestra de Sur América, que terminò en un rotundo fracaso, se està produciendo ahora utilizando el mismo mecanismo que propugna y caracteriza el sistema democrático tradicional: o sea, la voluntad de la mayorìa expresada a travès de las urnas.

Se habla de que en gran parte este viraje es consecuencia de la indiferencia con que tradicionalmente los gobiernos norteamericanos han contemplado a su màs próximo vecino que por proximidad geográfica,  relación comercial y otros factores que superan la cada vez menor diferencia de idioma,  estarìa llamado a ser su aliado natural.   En parte es cierto.  Pero ello no nos parece que sea la principal causa que explique lo que ha ocurrido y sigue ocurriendo en la trastienda estadounidense.

Màs bien, la causa pudiéramos hallarla en una razón màs simple y palpable.  Es la que sintetizò en una sencilla pero contundente frase el Vicepresidente Rafael Albuquerque, quien asistiò en nombre del gobierno a la toma de posesión del nuevo presidente de Ecuador, Rafael Correa, afiliado a la corriente chavista.  “Los pueblos quieren democracia con contenido social”.    Este y no otro, es el punto clave.

Cuando se tiene un continente pròdigo en recursos y potencialidades como lo es nuestra América india, negra,  hispana y portuguesa, pero donde apenas el 8 ò el 10 porciento de la población posee el 80 porciento de la riqueza mientras  decenas de millones yacen en la màs abyecta miseria y el desempleo, el  analfabetismo,la insalubridad, el hacinamiento, la corrupciòn y la impunidad arropa a los poderosos en tanto el abuso a los infelices son pan nuestro de cada dìa para la gran mayorìa,  y ello ocurre de año en año, por décadas, sin encontrar respuesta adecuada en los mal llamados regímenes democráticos, la gente vuelca sus frustradas esperanzas  en otros litorales políticos.  Y esto lo hace  màs fundamentada en la promesa de encontrar remedio a sus males añejos que en el contenido ideológico del mensaje, que muchas veces se le torna incomprensible.

Esto es  lo que a nuestro juicio explica este cambio dramático, significativo y acelerado del mapa polìtico latinoamericano y de un cada vez màs acentuado sentimiento antinorteamericano.

Es lo que tenemos que evitar que ocurra en nuestro caso donde por todos los medios debemos procurar que el crecimiento y la estabilidad económicas no continúen, como hasta ahora, concentrando la riqueza en pocas manos sino por el contrario haciendo que el bienestar llegue al mayor nùmero posible lo antes posible, ampliando y fortaleciendo la clase media, reduciendo en forma acelerada la pobreza, convirtiendo la salud y la educación en bienes al alcance de todos y abriendo tambièn para todos horizontes de mejorìa y progreso.

Dándole en fin un verdadero contenido social a nuestra democracia para que deje de ser una mera palabra carente de sentido para tantos,  y en cambio comience a convertir la frustración en esperanza y a traducir la esperanza en realidad.

2007-01-17 18:03:46